La política económica del gobierno evaluada por sus propias propuestas

Francisco J. Cantamutto * (Especial para sitio IADE-RE) | Un análisis para verificar si el rumbo actual guarda alguna relación con las propuestas originales.

Hace poco más de un año atrás, las elecciones primarias dejaban en claro que el pueblo argentino decía “basta” a una nueva devastación neoliberal, bajo el proyecto de Cambiemos. No es nada osado afirmar que una parte importante del voto al Frente de Todos se nutría del rechazo a la continuidad de esa economía de ajuste.

Un año antes, en 2018, y ante el estallido de la crisis que llega hasta hoy, diversos grupos intelectuales realizaron una serie de aportes para pensar políticas económicas alternativas, con sesgos progresistas o de izquierda. En un trabajo previo, recopilamos esas propuestas de forma ordenada (se puede consultar sobre esto aquí), analizando los puntos en común, ausencias y problemas. Esta nota analiza la discusión a partir de esa compilación, donde figura el detalle de todo lo propuesto.

Lejos de ser un ejercicio de salón, algunos de aquellos grupos se componían de asesores o militantes de lo que luego pasaría a ser el Frente de Todos, teniendo hoy funciones clave en el gobierno. Nos referimos en especial al Grupo Callao (donde destacaba la presencia de Santiago Cafiero, Matías Kulfas y Cecilia Todesca) y la Red por Argentina (motorizada desde la UMET, donde participaron Nicolás Trotta y Felipe Solá, entre otres). Para esta nota consideramos también las propuestas públicas del grupo de asesores de Sergio Massa (donde resaltaban Marcos Lavagna y Matías Tombolini) y un documento del PJ Bonaerense, que fue avalado por parte de la CGT y la CTA. Es decir, se trataba de un conjunto de propuestas económicas muy concretas para salir de la crisis, de carácter urgente (según se leía en los propios documentos y declaraciones), impulsados por quienes hoy forman la coalición gobernante.

En este sentido, resulta del mayor interés verificar si el rumbo actual guarda alguna relación con aquellas propuestas. Es insoslayable señalar que entre aquellas proclamas y la actualidad, la crisis se intensificó en el país, primero por la continuidad de las políticas de Cambiemos hasta su salida de la presidencia, y luego por el estallido de la pandemia de COVID19, que sumergió a todo el mundo en la crisis más generalizada de la que se tiene registro. Persiste el interrogante si la crisis en cuestión es una traba para avanzar en estas políticas, o por el contrario, una oportunidad para avanzar de forma más decidida y veloz. Quien escribe esta nota entiende que se trata de lo segundo.

La gestión sanitaria del gobierno, con problemas y herencias realmente pesadas, logró superar hasta el momento los mayores desafíos, siendo encomiada incluso por organismos multilaterales. Lejos de ser un canto de victoria, la pandemia aún dista de estar bajo control. Pero el aire ganado permite pensar en la situación post-COVID, y enfocarse en la recuperación. De hecho, es la apuesta política y comunicacional del gobierno: encarar la agenda pospandemia. Se preveía para fines de agosto un lanzamiento de 60 medidas, que al momento de escribir este texto aún no se anuncia. Por eso, este texto puede ser un aporte, de cara a lo que viene.

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* IIESS UNS-CONICET, SEC. / 03-09-2020.

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