Estados Unidos y China deben aprender a convivir

EW HAVEN—La reciente cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Beijing no produjo avances significativos en materia de aranceles, Taiwán o conflictos geopolíticos en curso como la guerra con Irán, lo que llevó a muchos observadores a descartarla por considerarla intrascendente. Sin embargo, su tono moderado y cordial sugirió un enfoque nuevo y más pragmático que reconoce implícitamente la profunda interdependencia económica de ambos países.

El ajuste de cuentas: Ormuz y el fin de la hegemonía estadounidense

1. El cierre de una vía navegable estratégica por parte de una nación asediada figura entre los acontecimientos más excepcionales y trascendentales de la historia de la economía mundial. Solo ha ocurrido en dos ocasiones en la posguerra. En 1956, Egipto cerró el Canal de Suez durante cinco meses, un acto que acabó con el imperio monetario británico y marcó el inicio de la era del petrodólar. Demostró por primera vez que un país pequeño podía infligir un daño grave al orden económico que lo había subyugado.

Irán y la economía estadounidense

La guerra con Irán continúa. Tras fracasar en su intento de replicar la estrategia venezolana de decapitar a los líderes iraníes y lograr la rendición de Irán, el presidente estadounidense Trump se ha visto envuelto en una larga guerra. Hasta ahora, ha optado por la escalada, presionado por sus asesores y forzado por los ataques desenfrenados de Israel contra Irán y Líbano. Los ataques perpetrados por ambos bandos en los últimos días contra las instalaciones de producción de gas natural representan una escalada significativa, con posibles consecuencias a largo plazo.