Murió por coronavirus Rafael Kohanoff, el hombre que no se cansaba de crear

A los 94 años, murió por la infección causada por el coronovirus el ingeniero Rafael Kohanoff, director del Centro de Tecnologías para la Salud y la Discapacidad del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), inventor multifacético, quien hasta último momento impulsó proyectos para mejorar la calidad de vida de las personas.

“Tengo claro que los graves problemas, la angustia, incertidumbre y tragedias que genera el corona-virus exigen responsabilidades con acciones de asistencia inmediata y urgente; que nuestro gobierno la está afrontando intensamente, con buena parte de la sociedad comprendiendo y apoyándolo a pesar de la actitud de sectores minoritarios que no quieren comprender o prefieren ignorar la profundidad de la crisis y el drama de las personas de bajos recursos, o que ponen intereses personales y sectoriales por encima del bien común”, escribía Kohanoff en mayo de este año como parte de una nota pública que hizo circular entre varios sectores.

Mario Aguilar, coordinador y capacitador del Centro de Tecnologías para la Salud y la Discapacidad del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) contó que “Rafael era un ingeniero químico que nació en Santiago del Estero, se crió en la localidad chaqueña de Charata y estudió en Santa Fe, fue exitoso en su profesión y siempre contaba que en su juventud se preguntaba como era posible que en el mundo haya tanto alimento y tanta gente pobre”.

“Entonces empezó a trabajar a nivel industrial para ver como se podían crear alimentos económicos que puedan llegar a todos; fue exitoso en muchos emprendimientos industriales y empezó a mirar a las personas con discapacidad pensando a donde recurrían por ayuda técnica”, apuntó.

El investigador contó que Kohanoff “se dio cuenta que las personas con discapacidad que además son pobres se quedan muchas veces sin acceso a esas ayudas técnicas; entonces crea en el INTI el Centro de Tecnologías para la Salud y la Discapacidad y empieza a buscar pequeñas empresas para que fabriquen estos productos y ve que a ninguna le interesaba porque lo veían poco redituable, y peor aún si es en un municipio pobre”.

“Ahí arranca su primer pasión que fue involucrar la educación técnica del país y empezó a buscar necesidades en la población a través de las escuelas especiales, y creó el Programa Productivo, Técnico y Social donde al día de hoy 700 escuelas técnicas construyen insumos ortopédicos y la OEA nos otorga un premio internacional”, destacó.

Aguilar agregó que “Rafael siempre tenía la idea de trabajar con los gobiernos municipales por la cercanía con las necesidades de la comunidad y nace el programa “Municipios con Tecnología para la Salud y la Discapacidad” para instalar talleres de órtesis y prótesis para que la gente no tenga que viajar para acceder a una pierna”.

Fundador de más de diez exitosas empresas privadas, ex presidente de la Confederación General de la Industria (CGI), ex ministro de Promoción Social y de Industria y Comercio porteño, este hombre multifacético se acercó en 2005 al INTI donde propuso crear un espacio para desarrollar tecnologías en función de facilitar la vida de las personas con discapacidad.

Las tecnologías creadas desde este Centro van desde lo más elemental como un dispositivo para apoyar bastones o un calzador de zapatos, hasta el diseño de un circuito de aparatos costó en 2013 70 mil pesos para la rehabilitación de niños con parálisis cerebral, que cumple la función de un equipo suizo que sale 700 mil euros.

En abril de este año, Kohanoff inspiró a un grupo de personas dedicadas a la investigación, diseño de interacción y especialistas en usabilidad a desarrollar una web accesible para evacuar todo tipo de consultas, realizar trámites o simplemente mirar tutoriales de cocina o jardinería en el contexto de la cuarentena. Esta web puede consultarse en https://desdecasa.edad.tech/.

 

Telam - 15 de agosto de 2020

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