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Observatorio Villero de La Poderosa

Familias en cesación de pagos

Durante este año, el endeudamiento de los hogares argentinos se convirtió en un tema central de la agenda pública, llenando las redes sociales y los medios de comunicación de datos y conversaciones sobre deudas y moras. Con la caída abrupta de los ingresos provocada por las políticas de ajuste de Javier Milei, los niveles de endeudamiento toman hoy valores récord, y con estos crece la cantidad de personas que no puede pagar. Tomar deuda ya no se asocia a decisiones de inversión o proyección para mejorar nuestra calidad de vida: nos endeudamos para gastos básicos. Nos endeudamos para obtener el dinero que nos falta para llegar a fin de mes, a pesar de trabajar ocho, diez o doce horas al día. Nos sobreendeudamos para sobrevivir.

El acceso al crédito en los barrios populares fue históricamente más limitado y más caro que la media; al trabajar en la informalidad no llegamos al scoring necesario para que nos presten los bancos. En la actualidad, la expansión de las billeteras virtuales y tarjetas de crédito de entidades financieras no bancarias facilitan la posibilidad de comprar en cuotas o pedir dinero prestado, pero pagando tasas altísimas de interés, calculadas con macabros algoritmos. No es inclusión, es usura. Porque si cuando menos tenés, más pagas, entonces su garantía es nuestro empobrecimiento, y lo que pedimos ya no lo podemos devolver. En junio de 2026, cerca de 21 millones de personas mantenían deudas con bancos o billeteras virtuales y casi 6 millones se encontraban en situación de mora (BCRA, 2026). Así, las entidades acreedoras recurren al hostigamiento para obtener su ganancia, mientras que en los hogares se suman horas de trabajo, se profundizan los problemas de salud mental, y la vida se deteriora.

Durante agosto y septiembre de 2026, desde el Observatorio Villero de La Poderosa y en colaboración con la Fundación Friedrich Ebert Stiftung (FES), llevamos adelante la primera etapa de un relevamiento sobre endeudamiento, trabajo e ingresos en barrios populares del país. Encuestamos a vecinas y vecinos endeudadas/os, preguntando sobre el consumo a crédito y el pedido de préstamos, para conocer con quién lo hacen, en qué lo destinan, cuánto pagan de interés, y qué problemas les genera en su calidad de vida. Fuimos a buscar los datos que nadie tiene, los de las deudas que no están en el veraz. Porque no alcanza con mirar los datos del Banco Central: en los barrios también nos endeudamos con el almacén, con la familia, o con prestamistas informales. En éstos últimos pondremos el ojo, ya que sabemos que su expansión se vincula con el narcotráfico en nuestros territorios.

Como La Poderosa consideramos urgente que el Estado regule y motorice políticas de desendeudamiento para vecinos y vecinas de los barrios populares del país, planteando la responsabilidad económica de los sectores que se enriquecen a costa de nuestro empobrecimiento. Para eso construímos organización popular y datos inéditos. Del conocimiento a la intervención: pasen, vean, y hagan circular esta información.

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