“el desafío es decidir desde que visión de país resolvemos los desequilibrios económicos”

De cara al balotaje que definirá un nuevo gobierno el próximo 22 de noviembre, el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE) realiza este jueves una charla debate que contará con la presencia del economista y ex embajador argentino en Francia, Aldo Ferrer y el investigador del CONICET, Alejandro Roffman.

La contradicción principal

El estilo anodino de la campaña ocultó que Daniel Scioli y Mauricio Macri sostienen modelos económicos contrapuestos. El truco del discurso opositor es proponer soluciones en apariencia simples a problemas estructuralmente complejos.

Los resultados de las elecciones del domingo 25 de octubre fueron un balde de agua fría no sólo para una porción importante de la clase política y su constelación de consultores y encuestadores, sino también para muchos analistas de la política y la economía enfocados en pensar una realidad que quedó en stand by hasta el 22 de noviembre: cómo sería un potencial gobierno de Daniel Scioli. De pronto la realidad impuso también una duda relegada hasta entonces a los márgenes: cómo sería un potencial gobierno de Mauricio Macri.

Entre la continuidad y el cambio

Continuidad con cambios. O Cambiemos. Esas parecen ser las alternativas que, en materia económica, presentan el Frente para la Victoria y la alianza Cambiemos, los dos proyectos que concentraron la mayoría del electorado y se medirán en segunda vuelta el 22 de noviembre. Y es que mientras que el programa del espacio político liderado por Mauricio Macri promueve fuertes modificaciones para la economía que se ha venido desarrollando durante el ciclo kirchnerista, para el candidato oficialista Daniel Scioli se trata de “continuar con todo lo construido en estos doce años, seguir profundizando lo que se hizo bien y cambiar los errores que tuvimos”.

A triunfar con Scioli

Hoy estamos, por cierto, golpeados; muy golpeados, pero no vencidos. El conservadurismo, que evidentemente también recogió muchos votos de los sectores populares, está de fiesta lanzando sus “despolitizados” globos, a diestra y siniestra (perdón, por lo de siniestra).

Mil interpretaciones habrá sobre lo sucedido: triunfo de la antipolítica; errores con la designación de tales o cuales candidatos; algunos personajes por cierto impresentables; desencantos y tristezas de los propios; reactualización de principismos abstractos desde el mismo campo del amplio espacio del kirchnerismo y/o de los “progresistas” o “de izquierda”.

Lo cierto es que la derecha, apoyada como siempre de manera transnacional, pudo nuevamente avanzar para poner al país ante la posibilidad de retroceder hacia la terrible década de los 90, donde se sufrió tanto y se perdieron tantos derechos. Los derechos que se recuperaron a partir del 2003 y los muchos nuevos que se concretaron no fueron suficientes para evitar el refortalecimiento de las perspectivas neoliberales.

Agnotología

El profesor estadounidense de Historia de la Ciencia de la Universidad de Stanford, Robert Proctor, inventó el término agnotología. Lo definió como el estudio de la ignorancia inducida con la publicación de datos tendenciosos. La industria del tabaco es una de las áreas que Proctor ha estudiado con más dedicación. Otro investigador, Philip Mirowski, historiador y filósofo del pensamiento económico de la Universidad de Nôtre Dame, aplicó ese concepto a la economía, y lo presentó en su último libro Nunca dejes que una crisis te gane la partida. Existe un sólido bloque de analistas, economistas del establishment y hombres de negocios obsesionados con el kirchnerismo que son maestros en el arte de la agnotología.

¿Lastres de la década? El discurso económico en disputa

“El kirchnerismo, conceptualmente, nos ha hecho retroceder 30 años. Hoy se ha vuelto a discutir los controles de cambio, la inflación, si tener déficit es bueno o malo El Gobierno dejará un déficit fiscal difícil de manejar, una deuda importante, una economía estancada o ligeramente recesiva y un tipo de cambio atrasado. En indicadores de pobreza o indigencia estamos igual que a mediados de las décadas de 1980 y 1990” (diario La Nación, 24 de mayo de 2015).

Lo cierto es que “las grandes transformaciones estructurales” promovidas por el modelo de acumulación basado en la valorización fi nanciera hicieron estallar un conjunto de “bombas de tiempo” durante la crisis de la convertibilidad. Y éste es un dato objetivo, tan peligroso que puso en riesgo a la soberanía de la Nación. No faltó quien, por entonces y pese a ser parte responsable de lo ocurrido, recomendara poner la gestión integral de la Argentina en manos de una consultoría internacional integrada por expertos de los organismos multilaterales de crédito y con plenos poderes para hacer y deshacer en materia económica y social. Por cierto, tal “asesoramiento” se pagaría tomando más deuda externa. Afortunadamente primó el sentido común y, por un pelo, tal dislate fue descartado.

Políticas públicas y reclamos privados

Algunas estimaciones privadas y el discurso de la Presidenta de la Nación ante la Bolsa de Comercio volvieron a situar al tema de la inversión, esta semana, en el centro del escenario económico. En un año teñido por las expectativas del cambio de gobierno, y un viento del exterior que trae el aroma de nuevos desequilibrios financieros mundiales y anuncios de una prolongación de la recesión brasileña, la economía argentina vuelve a sorprender con un proceso de repunte de la inversión que ya cumplió siete meses. Repasando los datos que hizo públicos esta última semana la consultora Orlando Ferreres y Asociados –a los que Cristina Fernández aludió en la Bolsa–, la inversión real de los primeros siete meses (medida en términos físicos, es decir restando la incidencia de la variación de precios) aumentó en un 4 por ciento con respecto al mismo período del año anterior, alcanzando una nada desdeñable proporción del 20,2 por ciento del Producto Bruto.

Adelmo

En el acto de celebración del 161° aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires hubo un contrapunto discursivo entre Adelmo Gabbi y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. El titular de la entidad bursátil sintetizó la evaluación del establishment sobre el período económico del kirchnerismo. En ese balance destacó la gestión de Néstor Kirchner como muy buena, para de esa forma criticar y minimizar la liderada por CFK. Este es el camino elegido por los hombres de negocios para la construcción del sentido acerca de los últimos doce años en una prueba más de la incomprensión por parte del poder económico y de sus analistas acerca de la esencia del ciclo político iniciado en 2003.