La mirada de un lector de Realidad Económica

Jorge Francisco Cholvis *

Cuantos sucesos ocurridos en estos últimos 50 años y Realidad Económica es ventana para conocerlos, e interpretar sus causas y consecuencias. Recorrer esos períodos reflejados en la colección de la revista y sus valiosos artículos que tengo en mi biblioteca, no sólo me posibilita ingresar a esta etapa de la historia, sino que -como les habrá sucedido a quienes han leído los números que la integran-, además nos marcan el por qué ellos ocurrieron, quienes los impulsaron, como asimismo alienta a realizar nuevas lecturas y valorizar las propuestas que se realizaron desde el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE) en azarosos tiempos de la vida del país, con la anhelada meta de ingresar a un próspero período de desarrollo económico y social.

Recorrer los índices temáticos que anuncia el contenido de cada número de la revista, es entrar a un mundo que aborda la problemática nacional con profundidad, y con textos de grandes autores que los han redactado. En dichas páginas encontramos temas inéditos y polémicos que se proyectan sobre cambios estructurales, imprescindibles y que los sectores mayoritarios ansían ver concretados. Así fue que en ellos se ponen en evidencia los distintos aspectos y situación de la realidad argentina, tales los que se refieren a la agricultura y ganadería, energía, industria, construcción, comercio exterior, y otros aspectos que dejan en evidencia los indicadores económicos; pero también el análisis crítico de las diversas “medidas económicas” que se aplicaron o intentaron, para superar el proceso de estancamiento y subdesarrollo, o que contribuyeron a consolidarlo.

Asimismo, en sus números hallamos Informes y Propuestas, con valiosos análisis de coyuntura e investigaciones documentales que nos hicieron conocer cómo se iba desarrollando el tiempo económico-social del país y del mundo. Textos que no tratan  únicamente medidas coyunturales, ante signos inequívocos de la crisis del país. En ellos encontramos iniciativas de necesarios cambios estructurales para romper la dependencia y superar el subdesarrollo. Con ese propósito será muy enriquecedor retornar a releer los números de Realidad Económica y recorrer nuevamente sus páginas. Pues allí, sin duda, revalorizaremos las descripciones de tiempos y objetivos, políticas ejecutadas, con los instrumentos o medios propuestos a tal fin. También, los números de Realidad Económica fueron anunciando a sus lectores, el material que recibía el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE), que al integrar su Centro de Documentación quedaban a disposición para poder ser consultados.

A medida del paso de los años fueron ingresando calificados autores que se integraron a la senda ya iniciada, y con nuevos bríos impulsaron ideas y conceptos con su visión específica en las distintas materias tratadas, para alcanzar los objetivos primigenios propuestos por la Revista desde su primer número. Es de remarcar que la Revista mantuvo siempre fidelidad a sus principios, aun en períodos de graves crisis políticas e institucionales, que dejaron graves impedimentos y consecuencias para la difusión de opiniones diferentes e implicaron riesgos personales, tal como fue durante los períodos de facto en los cuales se acentuó la entrega y sometimiento, pero también ocurrió la perversa ejecución de la sistemática pérdida de derechos humanos básicos.

Recorrer con una simple mirada las tapas y contratapas de Realidad Económica, permitirá conocer inmediatamente la enorme cantidad de temas que dichos números abarcaron de la problemática nacional: energía, industria, legislación agraria, economías regionales, programas de política económica, desarrollo, política y comercio exterior, política ambiental, empresas estatales, trasnacionales, política petrolera, privatización de empresas, endeudamiento externo, F.M.I., ciencia y tecnología, política impositiva y finanzas, tecnología y biotecnología, I&D, transporte, industria naval, soberanía fiscal, monetaria y cambiaria, planificación del desarrollo, política fiscal y justicia distributiva; es decir, todo un enorme contenido temático que sería largo enumerar. Tampoco hemos de hacer mención a los autores de los textos que fueron publicados, pues entendemos que hacerlo con alguno, merecería también que se lo haga con las muchas colaboraciones que integran la Revista, y además, ellas se encuentran en condiciones para ser leídas y  apreciadas.

Los números inicialmente se publicaban en forma trimestral, luego fueron bimestrales y actualmente aparecen cada cuarenta y cinco días. Todas las revistas están integradas con un original diseño en sus tapas, e ilustradas con dibujos de calificados artistas acorde a la temática de su contenido. Así dichas ilustraciones van identificando al número que se publica y de tal modo, generando fuerte interés para ingresar a su contenido. Las ilustraciones del prestigioso artista plástico Hermengildo Sábat, fueron acompañando e interpretando los lineamientos editoriales.

Evidenciando ansias de evolución en formatos y contenido de la Revista, en el N° 223[1] tomamos conocimiento del nuevo Portal IADE- REALIDAD ECONÓMICA, en el cual se accede a información alternativa local e internacional actualizada en formato de noticias, comentarios, artículos especializados y dossiers con un enfoque heterodoxo; como también el anuncio de la aparición de un Boletín Informativo. A partir del N° 270[2], se incorporan sumarios traducidos al inglés de los textos que se publican. Y a partir del N° 308[3], vemos que la revista renueva su diseño y aparece con un nuevo formato, aunque “bajo los mismos principios que siempre ha sostenido y la definen”. Actualmente, por razones de público conocimiento sobre la cuarentena obligatoria dispuesta en la Argentina, que imposibilitan el envío manual de la Revista, fuimos advertidos que la misma se difunde por vía electrónica hasta tanto se pueda regularizar el envío en formato papel. La Revista actualmente forma parte del catálogo Latindex, de revistas  científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal. Las actividades del IADE y la Revista Realidad Económica se han desarrollado constantemente en su sede de Hipólito Yrigoyen N° 1116, piso 4°, de la Ciudad de Buenos Aires. Es bueno recordar y tener presente dónde fueron naciendo los números de la Revista hasta alcanzar su publicación. Y por cierto, a todos los que colaboraron y colaboran para que ello pueda ocurrir.

Sin dudas, cabe afirmar que Realidad Económica es una revista dedicada a la exploración y difusión de cuestiones económicas, políticas, sociales y culturales, con un enfoque heterodoxo desde las ciencias sociales. Así es que nos fue acompañando y clarificando nuestro conocimiento en todos los temas abordados, y manteniéndonos actualizados sobre la problemática a resolver durante estos cincuenta años. De tal modo, desde nuestra apreciación como asiduo lector, no dudamos en afirmar que es una publicación de temas sociales con un alto nivel académico, y que la posiciona entre las de mayor circulación en el país y con significativas proyecciones hacia el exterior.

Al ingresar a la importante colección de los números de Realidad Económica  desde nuestro sitio de lector, pensamos que corresponde hacer un breve historial del Instituto Argentino para el Desarrollo Económico, que es el que fijó rumbos y quien por ende asume la función y responsabilidad de editar la Revista.

Fue en 1961 cuando un núcleo de argentinos con buenas ideas -bien se dijo-  para despejar al país del retardo, surge la idea del Instituto. En el primer número de la Revista[4], ya encontramos por qué fue creado y las finalidades que los impulsaban. Allí, fijando sus objetivos se expresó con precisión que “coincidimos con quienes pretenden un Estado moderno, dinámico, progresista, que salvaguarde la soberanía nacional y conserve la atención de los recursos básicos del país para ponerlos al servicio de un programa que supere el subdesarrollo y la dependencia externa”. Y agregaba dicha nota de presentación: “aportaremos indicaciones y estudios para que los argentinos anden el camino de un comercio exterior independiente que defienda los legítimos intereses de los productores nacionales en el exterior, y establezca relaciones de recíproco beneficio con todos los países del mundo. Nuestra línea conceptual -afirmamos- estará orientada a buscar una distribución equitativa de la renta nacional que incorpore a las mayorías argentinas a la ´sociedad de consumo´, a la auténtica, que satisfaga las necesidades materiales y espirituales de la población”.

Son pautas muy claras y de ineludible vigencia, pues como se dijo “las ideas no envejecen sino que deben perfeccionarse y dinamizarse en cada tiempo histórico”.  Ello se lo recordó en el Número 34[5] donde se expresa que es sabido, que “la cuestión suele simplificarse si una misma filosofía, un homogéneo cuerpo de ideas políticas o un idéntico origen social confluyen con la mira puesta en iguales objetivos. Pero cuando ello  no se da, para conciliar puntos de partida dispares es necesario que alguien o algunos, o una institución, asuma la responsabilidad de fijar como meta final los mejores intereses de la Patria, el bienestar de la población, el desarrollo social con justicia y democracia, la independencia económica como logro para consolidar la soberanía política”.

Es en dicho número de la Revista en la nota de homenaje a Amero Rusconi[6],  ampliando dichos conceptos se expresa que “el IADE rescataba las tradiciones progresistas y democráticas de nuestro país, su vocación industrialista, la tradición cooperativista, la idoneidad técnica y científica de sus profesionales civiles y militares, la independencia empresaria respecto de intereses extranjeros, el deseo de despertar las potencialidades del campo, la voluntad de preservar las ideas de Mosconi y Savio en el amplio terreno de las empresas estatales”. Así fue y con dichos elevados objetivos, surgió el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE), que desde hace 50 años entre sus otras actividades edita esta revista Realidad Económica.

También hemos de resaltar y tener presente los conceptos de Alfredo E. Calcagno cuando expresó que “los 200 números de Realidad Económica marcan una trayectoria de afirmación de los derechos humanos, de la soberanía nacional, del crecimiento económico y de la justicia social. Esta orientación es el resultado de la acción de quienes establecieron sus líneas fundamentales. Corresponde entonces recordarlos y es de estricta justicia rendir homenaje a dos de sus mayores inspiradores Arturo Enrique Sampay y Adolfo Dorfman, cuyo pensamiento y ejemplo fueron esenciales en la orientación y la calidad académica de la revista”[7].

Arturo Enrique Sampay fue presidente del IADE y director de Realidad Económica desde sus inicios en el año 1969, y hasta su fallecimiento el 14 de febrero de 1977. Su personalidad quedó reflejada por ello en la nota que se incorpora en el N° 26[8], que publicó la Revista en la cual se lo tiene presente “como a los muertos queridos que dejan una herencia de sabiduría, coraje, visión optimista del futuro: con una sonrisa de profundo afecto y reconocimiento de discípulos”.

Después sucesivamente fueron presidentes del IADE, Armando Mancinelli;  Horacio Giberti; Augusto L. Reinhold; Carlos M. Vilas; Salvador M. Lozada; Sergio Carpenter; y actualmente Marisa Duarte, que también ejerce la dirección de Realidad Económica, con un calificado Comité Editorial, en el cual Juan Carlos Amigo inicialmente  asumió la función de Coordinador del mismo[9]. También debemos tener presente que fueron designados Presidentes Honorarios en diversos períodos: Juan Sábato; Adolfo Dorfman; Horacio Giberti; Salvador María Lozada y Alejandro Rofman.

Cabe señalar que dado el fallecimiento de Arturo E. Sampay asumió la Dirección de la Revista Julio Ricardo Eguía hasta agosto de 1984; y posteriormente Juan Carlos Amigo hasta mediados de 2016, en que inicia su período como Directora de la Revista Marisa Duarte y lo continúa hasta la actualidad. Por cierto, los diversos períodos presidenciales contaron con afamados cuerpos directivos que asumieron con ellos, los que con diversa composición fueron concretando e impulsando las actividades del IADE, en especial la edición de la Revista Realidad Económica. Del mismo modo, los Directores de la Revista contaron con la colaboración efectiva de los elencos de redacción que los acompañaron y que coadyuvaron a la publicación de cada número.

Ciertamente los objetivos que han impulsado la publicación de Realidad Económica desde sus orígenes, no han envejecido. Sino que en realidad pensamos que se han de potenciar en nuestro tiempo contemporáneo, después de los cincuenta años transcurridos. En estos tiempos de law fare, fake news, falacias que se esgrimen hipócritamente, y de la “corrupción semántica” que se utiliza con el objeto de confundir y oscurecer el pensamiento, es indispensable contar con medios de trasmisión de ideas, y valores que confronten con ello y coadyuven al diseño de políticas aptas para elevar la conciencia ética, política y jurídica, que cual escudo será la necesaria vía para concluir con el poder económico-financiero globalizado y los sectores oligárquicos que cual clase herodiana  se oponen al bienestar del pueblo y la grandeza de la Nación. Por dichas razones, entendemos que es notoria la necesidad de profundizar el debate, en estos tiempos del capitalismo financiero globalizado y de avasallante concentración mediática. Así es que la presencia de Realidad Económica es más imperiosa aun en la actualidad.

Pues no nos caben dudas -tal como sostuvo Sampay hace muchos años-, que “en la circunstancia sociológica contemporánea, las organizaciones económicas super-nacionales y los Estados imperialistas pretenden dominar las Patrias nacionales mediante penetraciones políticas, económicas y culturales, (y) no hay posibilidad de obtener ese bien común del pueblo argentino si no es salvaguardando la soberanía política, consolidando la independencia económica y vigorizando la cultura nacional”[10].

Por ello, entendemos e insistimos que las razones que dieron sentido a la publicación de Realidad Económica siguen vigentes. Fue forjada para pensar un escenario de cambios  profundos tanto en la región como en el mundo, “y colaborar con la superación colectiva y solidaria de los desafíos que se avizoran”, pues “seguimos necesitando imperiosamente la elaboración de herramientas soberanas que permitan construir un desarrollo con equidad, igualdad y justicia”[11]. Conocer la prédica de Realidad Económica es indispensable para lograrlo. A qué se debe dicha continuidad interrogaba Juan Carlos Amigo tiempo después y su precisa respuesta fue, “en primer lugar, a la persistencia de los viejos problemas asociados con la desigualdad, con la pobreza, con la opresión de los trabajadores (…), a “la intención de que la revista siga siendo una publicación que aspira a construir una sociedad más justa y libre para todos”[12]

Afirmamos que cada proyecto de nación asigna un determinado rol al Estado, y es necesario insertar la cuestión en el contexto de una Teoría general del Estado contemporáneo. Y en esto el interés nacional exige la independencia del poder político de toda influencia extraña, como también la capacidad de ese poder para ordenar la política económica conforme a una planificación que lleve a la integración y al bienestar del pueblo. En consecuencia, fue y es menester lograr la plenitud de poder nacional como fundamento de una política de desarrollo económico que posibilite un crecimiento equilibrado de los diferentes sectores productivos del país y con el máximo aprovechamiento y capitalización de sus recursos. La influencia negativa de la penetración neocolonial descapitaliza y distorsiona sus estructuras económicas. Argentina, como también el conjunto de países latinoamericanos, -es sabido- pasaron a ser una región exportadora neta de recursos reales, y el monto de las remesas al exterior en concepto de regalías, utilidades, intereses y amortizaciones de la “deuda externa”, puede ser tomado como índice adecuado para mensurar el grado de dependencia a que están sometidos nuestros países.

Para el cumplimiento de las metas sociales, económicas, científico-tecnológicas y culturales, es necesario desarrollar una política consustanciada con los ineludibles intereses patrios, y con una democracia plena de justicia social, que responda a los altos intereses del país y su pueblo. Por ello, es imprescindible recorrer las páginas de Realidad Económica y coadyuvar a la formulación de una teoría general que contemple debidamente los intereses de las naciones que luchan por su desarrollo económico y social, lo cual será piedra angular de la doctrina que se propicia para estos países. En el período 2016/2019 la competencia y el individualismo inundaron no sólo las políticas económicas, sociales y educativas, sino que se instalaron en el devenir cotidiano, aún persisten y confrontan con los objetivos del gobierno que comenzó a fines de dicho año.

El debate sobre la democracia es, en las condiciones actuales, una controversia acerca de la legitimidad política, y por consiguiente, comprende las formas políticas e institucionales sin las cuales no se puede hablar de legitimidad. Pero, también se transforma en una polémica respecto de la eficacia de la democracia. Los dilemas de la legitimidad política, como se refieren al rumbo, al sentido que la sociedad habrá de tomar, propician el debate sobre los grandes temas del desarrollo político y económico. Esos grandes temas, son los que en Realidad Económica tenemos la posibilidad de encontrar, leer y aún debatir.

Los objetivos, estrategias, planes y proyectos más adecuados a cada situación, lugar y circunstancias, sólo pueden ser bien elaborados por personas consustanciadas con un claro sentido nacional y compromiso de servicio en función de los intereses del país y de la comunidad. Pero, para su debida ejecución no alcanza con la inteligencia, compromisos y conocimientos de quienes los preparen, porque es indispensable que el mismo pueblo reconozca la importancia de esa acción, valorice sus propuestas y se integre en los distintos roles que requiere la construcción mancomunada de la nueva realidad política, económica y social que comprenda a todos los sectores populares. Eminente función de Realidad Económica.

Por ello, venimos sosteniendo que es necesario construir una trinchera de ideas para confrontar con quienes impulsan políticas para someter a los pueblos. La tarea es abrir el debate, diseñar rutas conceptuales y metodológicas para la formulación de un proyecto de liberación nacional y social. Un espacio para forjar el pensamiento y la acción necesarios para trasmitir el saber emancipatorio. Sembrar la teoría y diseñar la metodología apta para hacerlo realidad. De tal forma avanzaremos definitivamente por la senda hacia la Patria Grande en estas tierras de la América del Sur.

Para lo cual es indispensable articular el plano teórico con la praxis política, y que los sectores mayoritarios adviertan la necesidad de readecuar los rumbos para retomar la construcción de un proyecto político superador. El reto que hay que afrontar en este tiempo contemporáneo es que el campo popular observe y motorice objetivos que no han envejecido. Las razones que dieron sentido al nacimiento de Realidad Económica siguen vigentes. Son las mismas que hoy impulsan sus nuevas ediciones y las luchas del pueblo argentino.

Sin duda, bien señalaba Sampay que el anhelo de justicia es inherente a la índole humana pese a la terca resistencia de los derechos adquiridos, y por ello señalamos que se debe tener en cuenta que la conciencia ética está en el origen de toda transformación histórica de liberación de los oprimidos y excluidos, y que llegará el tiempo en que la debilidad se transformará en fortaleza ética. Llegará entonces una nueva emancipación social, cultural y económica. Es la odisea que ha de transitar el pueblo argentino hacia el futuro de anhelado, y que con precisión Realidad Económica en sus 50 años de vida nos está indicando el camino.

* Constitucionalista, presidente del Instituto Arturo E. Sampay | Noviembre 2020.


[1] 1° de octubre al 15 de noviembre de 2006.

[2] 16 de agosto al 30 de septiembre de 2012.

[3] 30 de junio de 2017.

[4] septiembre-octubre de 1970.

[5] de enero-marzo, 1979.

[6] Primer presidente del IADE.

[7] Alfredo E. Calcagno, “Dos inspiradores de Realidad Económica”, N° 200, 16 de noviembre al 31 de diciembre de 2003, pág. 92

[8] 4to. trimestre de 1976.

[9] véase, Realidad Económica N° 296, 16 noviembre al 31 de diciembre de 2015 y N° 302, 16 de agosto al 30 de septiembre de 2016.

[10] Arturo E. Sampay, “La Constitución Argentina de 1949”, Ediciones Relevo, 1963, pág., 132.

[11] “La alforja de Realidad Económica”, v. N° 250, 16 de febrero al 31 de marzo de 2010.

[12] Juan Carlos Amigo, “Lo esencial es no perder la orientación”, N° 300, 16 de mayo al 30 de junio de 2016.

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