Infancia en Argentina: avances, deudas estructurales y dimensiones postergadas
En 2025, el 53,6% de los niños, niñas y adolescentes en la Argentina urbana vive en hogares pobres y el 10,7% en situación de indigencia. Estos datos reflejan la persistencia de déficits estructurales que condicionan el desarrollo de las infancias, incluso en un contexto de cierta mejora en algunos indicadores sociales.
Si bien en los últimos años se observan mejoras parciales, estas no implican avances sostenidos: las privaciones persisten y mantienen fuertes desigualdades sociales.
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En 2025, el 28,8% de los NNyA experimentó inseguridad alimentaria, con un 13,2% en su forma más severa. Si bien estos valores muestran una mejora respecto de 2024, se mantienen por encima de la década de 2010.
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Las condiciones de crianza reflejan privaciones que exceden lo material. El 30,5% de los NNyA no comparte lectura con adultos, el 19,6% no festeja su cumpleaños y el 26,9% comparte cama o colchón.
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El 19,8% de los NNyA dejó de asistir al médico, al odontólogo o a ambos por problemas económicos durante 2025, según el reporte de sus adultos de referencia.
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El 18,1% de los NNyA de 5 a 17 años presentó síntomas de tristeza o ansiedad desde la perspectiva de sus adultos de referencia. La incidencia es mayor en la adolescencia (21,2%)
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El 27,3% de los NNyA tiene pocos amigos o dificultades para hacerlos. La incidencia es mayor entre las mujeres y se duplica en el estrato más bajo respecto del más alto.
Estos resultados evidencian que el bienestar infantil no puede comprenderse únicamente a partir de los ingresos. Las privaciones materiales, las dificultades de acceso a servicios y las experiencias subjetivas se entrelazan y configuran trayectorias de desarrollo desiguales, lo que refuerza la necesidad de políticas públicas que aborden de manera integral las múltiples dimensiones del bienestar.

