Estancamiento inveterado y dinero endógeno
La crisis de 2007/08 ha generado muchas incomodidades a la teoría económica convencional, y no solo por el mero hecho de que haya ocurrido. El pensamiento económico convencional tiene muchos retos; el credo convencional anterior a la crisis era que ni siquiera una crisis podía ocurrir (Edward C. Prescott, 1999), o que las posibilidades de tal acontecimiento se había reducido drásticamente (Ben Bernanke, 2002), si no eliminado (Robert E. Lucas, Jr., 2003), todo ello cortesía de la comprensión científica de la economía que la teoría económica ortodoxa de la corriente principal había venido desarrollando.
Esas anomalías siguen sin solucionarse, y el tiempo ha venido ahora a añadir otra, todavía más perentoria: el hecho de que la recesión haya persistido por mucho tiempo después de la crisis. Recientemente, Larry Summers sugirió una factible explicación en su discurso en el FMI como la verdadera explicación de una depresión persistente que ha estado con nosotros desde mucho antes de que la crisis empezara. Su visibilidad fue oscurecida por la Burbuja de las Subprime, pero una vez que estalló, fue evidente.
El “Sumak Kawsay”o el “Buen vivir” y las cesuras del desarrollo
De todos los conceptos creados desde la positividad de la economía neoliberal, el concepto de crecimiento económico como base del desarrollo social es, de hecho, uno de los que más connotaciones simbólicas y políticas posee. Es un concepto hecho a la medida de las ilusiones y utopías del neoliberalismo y del capitalismo tardío. Con la misma fuerza que el creyente cree en la epifanía de la voluntad divina, el economista neoliberal, cree en las atribuciones y virtudes mágicas que tiene el crecimiento económico. Es una especie de doximancia en la que la sola enunciación del crecimiento económico se convertiría en taumaturgo de la realidad.
Informe de Coyuntura Nº 14
La consolidación del crecimiento económico, por un lado, y la reducción de la desocupación junto a un incremento de los salarios superior al ritmo inflacionario, por otro, constituyen dos de los procesos relevantes y positivos del primer semestre de 2013.
A su vez, el comportamiento de la ocupación y de los salarios preanuncia un mejoramiento de la participación de los asalariados en el ingreso, que ya había comenzado en 2012, debido a que ambas variables están evolucionado por encima del crecimiento de la actividad económica.
Repartir la torta
Los cambios en la distribución del ingreso y el crecimiento económico son los aspectos más destacados observados en la economía argentina durante la última década. Es uno de los raros países en el mundo donde se verificaron simultáneamente estas dos evoluciones. La distribución del ingreso y el crecimiento económico tienen una relación biunívoca ya que el rápido crecimiento de la economía no es posible sin que medie una mejor distribución del ingreso.
“Sólo una estructura tributaria progresiva puede garantizar un nivel de gasto público alto y sostenible”
La Oveja Negra habló con Jorge Gaggero, investigador en el CEFIDAR y docente de posgrado en FLACSO, sobre el actual esquema tributario argentino. Herencias y avances de los últimos 10 años. Desafíos para una segunda década.
Oveja Negra: ¿Cómo describiría la estructura tributaria argentina?
Jorge Gaggero: El sistema fiscal ha hecho grandes progresos desde las hiperinflaciones de 1989-91. Hace dos décadas la presión tributaria consolidada (Nación/Provincias/Municipios), medida en términos del PIB, era equivalente a la que se había alcanzado en el “primer peronismo”. Desde entonces se duplicó y las dos terceras partes de ese aumento se deben al progreso de la última década. Hemos alcanzado a Brasil en capacidad de gasto público con recursos propios, en tiempo record. Pero lo hemos hecho con una estructura tributaria atrasada y regresiva heredada del derrumbe neoliberal.
Una globalización comercial acompañada de una nueva distribución cartográfica
La liberalización comercial no ha elevado las tasas de crecimiento económico en las economías emergentes de América Latina. Por el contrario, en promedio son inferiores a las tasas de crecimiento de 1955-1980, época que se caracterizó por un alto proteccionismo y una tasa de apertura relativamente baja. ¿Se pueden medir los efectos de la liberalización comercial sobre las tasas de crecimiento del PIB?
El fiasco de la ortodoxia
Hace cinco meses, más precisamente el 3 de enero de 2013, en un escueto artículo, en la categoría draft, que no refleja una posición oficial, Olivier Blanchard, economista en jefe del FMI, de centroderecha, indicó que el organismo había cometido un error en sus cálculos sobre el impacto de la disminución del gasto público en el crecimiento económico. Concretamente decía “la consolidación fiscal en las economías desarrolladas produjo un impacto más importante en la caída de la tasa de crecimiento. Lo cual indica que los multiplicadores fiscales eran significativamente más elevados de lo que las previsiones estimaban implícitamente”. La confesión no dejó de producir una pequeña revolución en el mundillo de los macroeconomistas.
Crecimiento económico y medio ambiente
La relación entre crecimiento económico y medio ambiente es uno de los problemas de mayor interés en la economía moderna. Si bien hay cada vez más datos empíricos disponibles, las explicaciones teóricas siguen siendo tema de debate. En este trabajo se presenta un modelo teórico elemental de las interacciones entre el proceso económico y el medio ambiente, de acuerdo con la teoría de Georgescu Roegen en la que las leyes de la termodinámica se incorporan al proceso económico. El modelo presupone que, actualmente, el proceso de crecimiento y distribución se efectúa bajo condiciones de estrés ambiental. Con este modelo se logra predecir y explicar las relaciones observadas entre crecimiento económico y medio ambiente. Asimismo, del modelo se desprenden nuevos temas de discusión en el ámbito de las políticas públicas. Por ello, con este artículo se procura contribuir al debate acerca de las alternativas sociales sobre el futuro de la humanidad.
Superando el “síndrome del casillero vacío”. Determinantes de la distribución del ingreso en América Latina
La persistente desigualdad en América Latina parece reflejar la inexistencia de políticas específicas orientadas a disminuir esta brecha. El objetivo del presente trabajo es estimar mediante técnicas econométricas los determinantes de la distribución del ingreso en América Latina, en un contexto en que parecen coexistir el crecimiento económico y la reducción de las desigualdades, superando el “síndrome del casillero vacío” que caracterizó a la región en las décadas de 1980 y 1990.
“Brasil debe ser la locomotora”
“No hay peor cosa para el proyecto de integración en nuestra región que el crecimiento económico de Brasil sea bajo. Se necesita que su dinamismo sea fuerte porque es el país más grande, el que debería convidar de prosperidad a los vecinos, ser la locomotora de la región. Si no, cada país buscará su locomotora”, explicó a Página/12 Franklin Serrano, economista brasileño, graduado de Cambridge y actualmente profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). A diferencia de algunos analistas locales que no hacen sino destacar las bondades del “modelo” brasileño, y de los críticos que aseguran que el país vecino tiene un serio problema de apreciación cambiaria, Serrano resalta que una de las principales causas del bajo crecimiento de Brasil es la política fiscal restrictiva.
