Entre el 1F y el 7F: ¿dónde estamos?

Hace dos semanas -que en Argentina se sienten como siglos- salimos a las calles en la segunda marcha federal del Orgullo Antifascista, Antirracista y Antimperialista (7F), contra el gobierno de Milei y el ajuste económico, los discursos de odio y la violencia institucional, y para defender los derechos LGBTIQNB+, migrantes, afrodescendientes e indígenas. Esta vez la convocatoria no tuvo la contundencia del año pasado. ¿Qué pasó? La escritora y ensayista Ana Longoni propone tres hipótesis para entender qué cambió entre la primera y la segunda marcha antifascista.

¿Por qué la política dejó de entender a la juventud?

Desde la reforma universitaria en Córdoba, pasando por la Juventud Peronista, hasta la militancia armada de los 70'.  De la  radicalización a la primavera democrática del 83' que heredaron los universitarios post 2001 y retomaron las feministas de la ola del 2015. La juventud y su organización política, el movimiento estudiantil como norte para pensar la democratización del saber. En Argentina la escisión “¿jóvenes?, izquierda” supo explicar las tendencias electorales en este sector etario de forma mayoritaria por décadas.

La marcha de las luciérnagas

En Buenos Aires se marcha por el Orgullo. ¿Cómo se celebra en medio de la precarización, la violencia y la pérdida de derechos? Duen Nekahen Sacchi mira a su alrededor, su gran familia cuir, pregunta y se pregunta: ¿Cómo estamos? ¿Cómo llegamos? Las respuestas son tan diversas como ilustradoras de este contexto hostil. Tan resplandecientes como una comunidad que se reinventa y sobrevive.

Persiste el desastre económico y social

La situación económica y social que nos depara las políticas instituidas por el proyecto anarco capitalista de Javier Milei continúan en zona de desastre. Los indicadores económicos referidos al desenvolvimiento de las principales evidencias que afrontan los habitantes de la Argentina siguen mostrando comportamientos desalentadores y ya han transcurrido 9 meses de su mandato constitucional.

Miradas sobre la cuestión social en la Argentina democrática (1983-2013)

Desde la restauración democrática argentina en 1983, la pobreza comienza a ocupar un lugar central en la política pública social. Contribuyeron a ello su incremento durante el gobierno militar y las décadas siguientes; la movilización social de pobres y desocupados; la acción de nuevos o remozados actores de la sociedad civil abogando por o asistiendo a los necesitados; el trabajo de expertos y el progresivo interés de los medios de comunicación y la constitución de un público preocupado por el tema.

Surgieron nuevas expertises con propiedad2 legítima sobre el estudio y gestión del problema, y se extendieron debates con participación de partidos, sindicatos, iglesias, fundaciones empresariales, organizaciones sociales, agencias multilaterales y centros de estudios. Dadas las sucesivas crisis fiscales y los recurrentes cambios políticos, el Estado no estuvo en condiciones, de ofrecer puestos permanentes a los nuevos profesionales, quienes combinaron la actividad estatal con la pertenencia a otras instituciones.