EEUU-Irán: Más que una cuestión de palabras

Yassamine Mather

A pesar de las repetidas violaciones del alto el fuego, el memorando de entendimiento (MOU) entre Estados Unidos e Irán sigue vivo por el momento. Ha detenido o reducido los combates directos, ha abierto una ventana de negociación de 60 días y ha colocado el Estrecho de Ormuz en el centro de cualquier acuerdo. Pero las dos partes ya están discutiendo cual es el siguiente paso y quién tiene la autoridad para definirlo.

*Posición de EEUU: El estrecho debe permanecer completamente abierto y gratuito.

*Posición iraní: Los nuevos cargos deberían ser "tasas" administrativas, de seguros o de navegación en lugar de un "peaje" formal.

*Dilema de Omán: Como el otro país que bordea el estrecho, Omán está tratando de equilibrar ambos lados. Apoya el libre paso bajo el derecho internacional, pero también está discutiendo los "costes de servicio" con Irán.

La posibilidad de celebrar más negociaciones en la capital de Qatar, Doha, se ha convertido en una de las primeras pruebas en disputa del Memorando. El 29 de junio, Donald Trump afirmó que Irán había solicitado una reunión en Doha y dijo que "tal vez sea importante", y agregó que los enviados estadounidenses asistirían. Jared Kushner y Steve Witkoff llegaron a Doha el 30 de junio.

Expertos

La posición de Irán era diferente: Teherán dijo que no había "ninguna negociación a ningún nivel" programada con los Estados Unidos, al tiempo que reconoció una visita a nivel de experto a Qatar, relacionada con la implementación del Memorando y la liberación de fondos congelados. Eso significa que las conversaciones de Doha están teniendo lugar, pero más probablemente como contactos técnicos mediados que negociaciones formales y directas entre Estados Unidos e Irán. Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores declaró que Irán no mantendría negociaciones a ningún nivel con los Estados Unidos en los próximos días, y que el viaje de la delegación iraní a Doha era "para hacer un seguimiento de la aplicación de los términos del memorando de entendimiento", incluida la liberación de los activos congelados de Irán.

En última instancia, esta es una lucha por mucho más que las palabras: ¿navegación gratuita o servicios de gestión con pago?

Omán e Irán están cooperando y compitiendo al mismo tiempo. Han discutido la creación de un grupo de trabajo conjunto sobre la gestión de Hormuz, que indica cooperación técnica. Pero también hay conflicto político: Omán quiere un marco "legal y estabilizador" que preserve el paso seguro y proteja su papel de mediador. Irán quiere demostrar que ningún acuerdo sobre Ormuz puede ocurrir sin el consentimiento de Teherán. Esta es la razón por la que lacuestión de Ormuz no trata simplemente de las vías de navegación: también de reconocimiento, autoridad regional y si Irán puede convertir la presión militar en el reconocimiento de su papel como gestor reconocido de la seguridad marítima.

Un problema político importante es la secuencia de la aplicación de los acuerdos. Estados Unidos quiere un acuerdo paso a paso: Irán detiene los ataques primero, mantiene abierto el Estrecho de Ormuz y acepta límites a su programa nuclear, luego se flexibilizan las sanciones, obtiene beneficios petroleros y acceso a los fondos descongelados. Irán quiere mantener su poder de negociación, por lo que está dispuesto a hablar, pero no quiere parecer que está cediendo a la presión de los Estados Unidos. Por eso envía negociadores a Doha, mientras niega públicamente que en realidad esté negociando con los Estados Unidos.

En el futuro, las conversaciones probablemente se centrarán en cuatro temas, cada uno con una brecha clara entre las posiciones:

-Programa nuclear: los Estados Unidos parecen aceptar algo de enriquecimiento de uranio, pero es inflexible a la hora de decidir los límites del enriquecimiento, insiste en las inspecciones y quiere tener un papel en la decisión de qué pasará con las reservas de uranio enriquecido. Irán quiere que se reconozca su derecho a la energía nuclear civil, además de levantar las sanciones.

-Sanciones y petróleo: Estados Unidos quiere que el levantamiento sea condicional (paulatino). Irán quiere beneficios económicos rápidos y visibles.

-Estrecho de Ormuz: Estados Unidos quiere navegación gratuita y sin restricciones a través del Estrecho. Irán quiere que se le reconozca un papel de seguridad en él.

-Seguridad regional: Estados Unidos quiere que Irán frene a las milicias aliadas y detenga los ataques a barcos y bases. Irán quiere agrupar este punto con problemas más grandes: Líbano, Israel, la seguridad del Golfo y la presencia militar estadounidense en la región.

En resumen, Estados Unidos defiende la fórmula "compórtate primero, se recompensado después" e Irán mantiene su visión "consigue algo ahora y vinculalo a todo lo demás".

La conclusión es que la flexibilidad del Memorando ya está siendo probada. La realidad  es que hay una pista de negociación, pero aún no una negociación limpia y directa entre Estados Unidos e Irán. Las siguientes señales decisivas serán si el transporte marítimo se normaliza a través de Ormuz, si Irán deja de intentar imponer la aprobación de la ruta o las tarifas, si Qatar libera o administra los fondos congelados, y si ambas partes confirman públicamente el mismo formato de reunión.

Oposición

Dentro de Irán, la continuación de conversaciones abiertas o secretas con los Estados Unidos ha producido cierta oposición política, aunque limitada. El presidente Masoud Pezeshkian ha declarado que todas las etapas de las negociaciones con los Estados Unidos han progresado "dentro del marco de las macropolíticas del régimen y con la coordinación plena y continua" de Mojtaba Khamenei, el actual líder supremo.

En una reunión reciente, Pezeshkian calificó el acuerdo para poner fin a la guerra con los Estados Unidos de "logro diplomático" y argumentó que algunas facciones, alineadas con las operaciones psicológicas de los medios hostiles, estaban tratando de socavar este logro atacando al equipo de negociación y cuestionando las decisiones nacionales. El presidente iraní agregó que el gobierno se había abstenido de responder a ciertas declaraciones para mantener la cohesión del país.

La oposición incluye un par de facciones políticas, que han atacado duramente el acuerdo, y las críticas se hicieron más agudas después de la publicación de un mensaje atribuido a Khamenei con respecto al acuerdo. La crítica sigue siendo marginal; sin embargo, la semana pasada un maddah, un cantante religioso o elogista, supuestamente amenazó a Pezeshkian en relación con las negociaciones. Este conflicto interno muestra que el Memorando no es solo un acuerdo internacional: también es una lucha interna sobre quién puede reclamar legitimidad para la negociación, quién puede acusar a otros de capitular y quién controla el significado político de la desescalada.

Al mismo tiempo, los funcionarios iraníes están tratando de presentar el acuerdo como un logro diplomático y un alto el fuego militar que puede revertirse si se viola. El ministro de defensa en funciones, Majid Ebn-e-Reza, declaró que "sin duda, en caso de violación de los términos del alto el fuego, tomariamos medidas y reacciones apropiadas y necesarias". Según la agencia de noticias oficial IRNA, planteó este tema durante una llamada telefónica con el viceprimer ministro y ministro de Defensa de Qatar, al tiempo que expresó la disposición de Irán a ampliar la cooperación de defensa con Qatar. Ebn-e-Reza agregó: "No confiamos en el enemigo, y nuestras manos están en el gatillo". Este lenguaje está diseñado para tranquilizar a los sectores de la línea dura en el sentido de que el gobierno no se ha desarmado política o militarmente, incluso mientras continúa las conversaciones de implementación a través de Qatar.

El MoU también ha provocado un debate dentro de Irán sobre si requiere aprobación parlamentaria. Los defensores de la supervisión parlamentaria afirman que los memorandos vinculantes son legalmente equivalentes a los tratados, y señalan que la palabra "compromisos" aparece ocho veces en el texto actual. Por el contrario, algunos funcionarios argumentan que los moU no tienen el mismo peso legal que los tratados y, por lo tanto, están exentos de votación legislativa. Históricamente, durante episodios similares como los Acuerdos de Argel y el acuerdo nuclear de la JCPOA de 2015, el gobierno eludió la ratificación parlamentaria directa a través de autorizaciones generales o legislación separada. Actualmente, a pesar de los llamamientos de docenas de legisladores para celebrar sesiones presenciales para supervisar el pacto, el liderazgo nacional ha mostrado poca intención de involucrar al parlamento, y partes del acuerdo ya se han puesto en vigor.

Pezeshkian también ha dicho que, bajo el plan actualmente vigente, 6 mil millones de dólares de los 12 mil millones de dólares en activos iraníes congelados en Qatar serán liberados y devueltos a Irán, aunque, mientras escribo, ni Estados Unidos ni Qatar han confirmado que se ha llevado a cabo una transferencia real. Mientras tanto, la insistencia iraní de que la visita a Doha se refiere a la implementación en lugar de las negociaciones permite a Teherán aceptar beneficios financieros, al tiempo que niega que esté entablando conversaciones directas con los Estados Unidos. Tras los ataques israelíes y estadounidenses que comenzaron el 28 de febrero, Irán lanzó ataques de represalia, incluidos objetivos en Qatar. Según el informe de la IRNA, el ministro de defensa en funciones dijo que la región no debe ser explotada por países extrarregionales, y que la presencia de fuerzas extranjeras no solo no aporta seguridad, sino que también aumenta los malentendidos, la desconfianza y la inseguridad. Qatar, junto con Pakistán, está actualmente mediando entre Irán y Estados Unidos en un esfuerzo por llegar a un acuerdo de paz permanente.

Agitación regional

La posición de Israel y los estados del Golfo es otra parte importante del significado regional del Memorándo. Algunos ven a Israel como el mayor perdedor estratégico debido al agotamiento de su capital político y militar en Washington y al daño a su imagen pública en Occidente. Por otro lado, los estados del Golfo son vistos como ganadores relativos, no porque hayan logrado ganancias masivas, sino porque evitaron una guerra existencial y devastadora. Sin embargo, las naciones árabes siguen profundamente preocupadas por la falta de restricciones al programa de misiles balísticos de Irán en el MoU, especialmente teniendo en cuenta que Trump ha moderado notablemente su retórica sobre este tema. Es probable que, en lugar de exigir un desarme total iraní, los estados del Golfo respondan prácticamente actualizando sus sistemas de defensa antimisiles.

El fondo de reconstrucción propuesto de 300 mil millones de dólares para Irán, una disposición real en el Memorando, aunque su mecanismo de financiación aún está indeterminado y en disputa en Washington, también ha provocado la preocupación de que los estados del Golfo puedan terminar pagando "el precio tanto de la guerra como de la paz". Sin embargo, esta participación financiera no será un cheque en blanco. Es más probable que tome la forma de inversiones comerciales condicionadas destinadas a crear interdependencia económica y restringir la hegemonía regional de Teherán. En última instancia, algunos creen que, si los estados del Golfo mantienen la unidad, su alojamiento de bases militares estadounidenses y su influencia sobre los mercados energéticos podría darles una influencia aún mayor sobre la futura política de Washington en Oriente Medio que a Israel.

Además está el acuerdo marco negociado por Estados Unidos entre Israel y el Líbano. Su objetivo es poner fin al último conflicto entre Israel y Hezbolá/Líbano y crear un camino hacia un acuerdo más amplio. Los principales puntos son: el ejército libanés tomaría el control de algunas áreas del sur del Líbano; un proceso destinado a eliminar la presencia armada de Hezbolá en el sur; y eventuales pasos de retirada israelí.

Una condición clave es que Hezbolá se desarme o se retire del sur del Líbano, especialmente la zona al sur del río Litani. Declaraciones anteriores de Estados Unidos y Líbano e Israel anunciaron que el alto el fuego dependía del fin de las operaciones de Hezbolá y la evacuación de los militantes de Hezbolá del sur del rio Litani.

La mayor controversia es la secuencia: muchos críticos libaneses dicen que el acuerdo exige primero el desarme de Hezbolá, sin dar ninguna garantía firme o calendario para la retirada total de Israel. Los informes señalan que esto ha generado una reacción intensa dentro del Líbano. Hezbolá rechazó el acuerdo directamente, calificándolo de humillante y "nulo y sin efecto". Junto con sus aliados, argumenta que el acuerdo equivale a una rendición de la soberanía libanesa, porque acepta las exigencias de "seguridad" israelíes, mientras que Israel mantiene su influencia sobre el terreno.

Incluso algunos libaneses que se oponen a Hezbolá están inquietos. Su preocupación no es necesariamente defender a las fuerzas armadas de Hezbolá, sino que obligar al ejército libanés a implementar el desarme bajo la presión israelí y estadounidense podría arriesgar a una explosión interna. Los legisladores alineados con Hezbolá han advertido abiertamente que cualquier intento del ejército libanés de hacer cumplir el acuerdo podría conducir a una "guerra civil".

También hay una reacción legal y de derechos humanos. Los informes han destacado la preocupación por una cláusula que requiere que ambas partes detengan las "acciones hostiles o negativas" en foros legales o políticos internacionales. A los expertos legales libaneseses les preocupa que esto pueda debilitar los esfuerzos para perseguir la responsabilidad por presuntos crímenes de guerra israelíes en el Líbano.

Así que, en resumen: el acuerdo está siendo presentado por Estados Unidos e Israel como un camino hacia el alto el fuego, la recuperación de la autoridad del estado en el sur del Líbano y una posible paz. Pero dentro del Líbano, especialmente entre Hezbolá y muchos críticos centrados en la soberanía, es ampliamente visto como unilateral. El peligro principal es que el acuerdo intente resolver la guerra externa del Líbano forzando una confrontación interna sobre el armamento de Hezbolá.

 

Fuente: Sin Permiso - Julio 2026

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