EEUU: la guerra por otros medios
Como un reconocimiento implícito a su derrota militar en la guerra de Oriente Medio, los EEUU decidieron avanzar ahora con un bloqueo económico para obligar a Irán a normalizar el tráfico por el estrecho de Ormuz. Esta decisión se da en el medio de fuertes tensiones económicas al interior del imperio.
El “Día D financiero” así calificó el Secretario Scott Bessent cuando anunció el lunes la “Operación Paria Económico” para equipararla con la operación anfibia más grande de la historia militar: el desembarco en Normandía durante la 2da. GM. Caracterizada además, con la grandilocuencia a que nos tiene acostumbrados la administración Trump, como”la mayor ofensiva financiera jamás organizada contra un enemigo”. La continuación de la guerra por otros medios no es más que un regreso a las presiones económicas, comerciales y financiera que EEUU ya probó sin mayor éxito en el pasado.
Una economía en dificultades
Sin embargo este cambio que busca disimular la estruendosa derrota militar cuando ya venció el Memorándum de Entendimiento (acuerdo de 14 puntos muy favorable a Irán) que buscaba cesar las hostilidades, aliviar sanciones económicas y financieras a cambio de reabrir el estrecho de Ormuz, se da en el marco de tensiones inflacionarias y de inquietud en los mercados de bonos de largo plazo, a tal punto que Bessent acaba de anunciar que ampliará su capacidad de recomprar deuda.
Ocurre que la deuda pública de EEUU alcanzó el nivel histórico de 40 billones de dólares (más del 120% del PBI) con el agravante que crece a razón de 7.000 millones diarios. La carga de intereses, los recortes impositivos más el aumento de los gastos militares pudieron más que el incremento de los ingresos fiscales por los nuevos aranceles y recortes en la administración. El déficit fiscal trepó a un 5.8% del PBI, lejos del objetivo inicial de llevarlo al 3%. Sumados el déficit federal, el de los estados más la seguridad social, el déficit general supera el 7.6% del producto.
Asfixia, sanciones y respuesta
La campaña lanzada busca asfixiar económica y financieramente a Irán a la par que sancionará a todo aquel país o empresa que continúe comerciando con el régimen persa. Tienen que elegir “están con nosotros o contra nosotros” amenazan. El objetivo de la Operación Paria es cortar las llamadasvías de escape de la economía iraní: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo, y con esa presión lograr la libre circulación por el estrecho de Ormuz.
Mohsen Rezaei, responsable de la seguridad de Irán, señaló que su país responderá con una represalia “similar a un terremoto” y lanzó una advertencia directa a las monarquías del Golfo Pérsico: “Si los países que rodean a Irán se unen a los estadounidenses en su guerra económica, ni una sola gota de petróleo saldrá del Golfo Pérsico ni del estrecho de Ormuz”. A la par que afirmó que la apertura del estrecho está ligada al fin de las guerras en Líbano y Gaza. Mientras que Abbas Araghchi, ministro de Relaciones Exteriores, consideró las sanciones como una señal de la “desesperación de EE.UU, que se repite en los mismos planes de siempre”.
Una batalla tras otra (perdidas)
Donald Trump asumió su segunda presidencia con un programa proteccionista, buscando recuperar el sector industrial y desenvolver una política comercial y monetaria que favoreciera las exportaciones y encareciera las importaciones, al mismo tiempo que revalorizaba el dólar. Nada de eso sucedió, o solo lo fue parcialmente. No logró resolver el enorme déficit comercial y de cuenta corriente, mientras que el gasto creció y con él la deuda pública, como señalamos más arriba.
El anuncio del secretario del Tesoro que saldría a recomprar bonos de largo plazo para aumentar su cotización y así bajar el rendimiento tuvo un primer impacto positivo, pero duró poco. Frente a la evidencia que la promesa de paz, que era el tranquilizante de los mercados, no se cumplía, las tasas volvieron a subir, se ubican en el 5.3%. La inquietud ahora se ha trasladado a la FED, que tendrá su reunión a mediados de septiembre. ¿Subirá las tasas, cuando Trump quiere que las baje?
En el plano político ingresó a la guerra sin un plan concreto, prometió cambiar el régimen de gobierno de Irán en pocas semanas. No lo logró. Junto con Israel, en la operación militar que llamaron Furia Épica, bombardearon indiscriminadamente infraestructura militar y petrolera, también objetivos civiles. Mataron al Líder Supremo y a otros altos funcionarios pero el régimen quedó indemne. Más aún provocaron el ascenso de la Guardia Revolucionaria, mucho más radical que los teocráticos y caotizaron la región. Bloqueó el estrecho y los puertos, finalmente el control de esa geografía estrecha, por la que circula el 20% del tráfico petrolero mundial, sigue en poder de los persas… que administran la circulación con cuenta gotas
A 60 días de iniciada la guerra, a la que Trump fue arrastrado por Netanyahu (al mismo tiempo que intentó aprovecharla para tapar su fracaso económico) dio por tierra con las promesas en el plano económico de reindustrializar el país, reducir el déficit comercial, la deuda y los intereses y bajar el déficit fiscal. Por lo tanto bajar la inflación. Mientras que en lo político tergiversó el planteo central de MAGA “No más guerras”.
No hay salida victoriosa
La aventura militarista le ha resultado muy costosa a EEUU, mas de 25.000 millones de dólares hasta ahora, y es muy impopular entre la población (no solo entre los demócratas) que la asocian al precio del petróleo (que volvió a subir) y a la carestía de la vida. Si no resuelve la libre navegación por el estrecho para Trump no hay salida de la guerra, sea militar o económica, que pueda mostrarse como un triunfo, cuando solo faltan dos meses para las elecciones de medio camino y está en juego el control del parlamento.
Para muchos analistas se trata de una derrota estratégica de EEUU, como antes Irak y Afganistán. La crisis está ahora como estancada, irresoluta, las negociaciones suspendidas y crece la idea de que no hay acuerdo posible. Si se resolviera favorable a EEUU, Irán podría retomar las acciones militares y por el contrario si le resultara desfavorable EEUU podría volver a bombardear.
Puede haber errores, fantasías de un magnate que se cree omnipotente, amenazas que no se cumplen, medidas que se revierten, un equipo de gobierno que sigue sus pasos cada vez más contradictorios, pero el hilo conductor que domina toda la situación es un imperio en declinación. En el marco de un orden mundial que está cambiando y donde todavía no se alcanza a ver la potencia (o las potencias) hegemónica reemplazante.
La decadencia de EEUU, aún cuando pueda haber recuperaciones parciales o momentáneas, parece ser inevitable.
Fuente: Huellas del Sur - Septiembre 2026

