Patagonia, Gaza y Alabama

El Mundial en Estados Unidos fue -entre muchas otras cosas que fue- el epicentro de la penúltima zoncera del wokismo, la enfermedad infantil del progresismo. Un episodio más de su guerra popular y prolongada contra la Historia, a la cual concibe como una serie de reels dispersos, de imágenes sueltas, de tweets likeados y reenviados y, a lo sumo, algún video de Youtube chequeado hasta el minuto 10.

Argentina, racismo y demonización

Una campaña de odio contra la Argentina se hizo evidente entre medios masivos y redes sociales en el tramo final del Mundial. Algunas de las acusaciones más fuertes reactivaron el debate sobre el racismo. Un tema que —advierte Ezequiel Adamovsky— es demasiado importante para discutirlo de la manera idiota en la que lo estamos haciendo.

La desigualdad es inflamable

La Comarca Andina, una de las regiones más hermosas y visitadas de la Patagonia argentina, donde hace semanas se multiplican los incendios, está atravesada por múltiples desigualdades. Allí conviven gauchos criollos marginados por el proceso de gentrificación, grupos de clase media emigrados de las grandes ciudades en busca de una vida buena y organizaciones indígenas que luchan por acceder a la tierra y afirmar su identidad cultural. También, el avance de la frontera extractiva, los dispositivos represivos de las fuerzas de seguridad y el entramado corrupto de la política local, la justicia y los magnates territorializados. Maristella Svampa disecciona el combustible que se enciende y estalla cuando los focos de fuego se multiplican: la desigualdad.

El fortín sitiado: progreso y racismo en Argentina

En Argentina conviven discursos racistas con la imagen de un país homogéneo. El mito del «crisol de razas… europeas» fue resultado de un proyecto de construcción nacional que identificó el progreso con lo europeo, y el atraso, con poblaciones originarias, africanas y mestizas. Algunas imágenes sobre la «frontera» en el siglo XIX han condensado una forma de pensar la identidad nacional. El desplazamiento parcial en la eficacia histórica de este mito subyacente, tanto en sus dimensiones inclusivas como en las excluyentes, permite entrever su reconfiguración a futuro. 

Ratas

Como el sartenazo a una rata censurado en la película Sangre negra, la violencia durante las protestas que sucedieron al asesinato de George Floyd en Minneapolis genera reacciones encontradas. Pero al mismo tiempo denuncia la sensación de asfixia de amplios sectores de la comunidad negra en Estados Unidos. Se trata de las primeras manifestaciones que se producen bajo el consenso extendido de que la movilidad social ascendente es cosa del pasado y de que una mayoría de negros y blancos tendrá un futuro aún peor que el presente.

El pus

 

“Pedazo de h de p!!! Deberías morirte como un perro. Traidor a la Patria!! Si no te gusta que te atiendan los médicos argentinos, reventá, es lo menos que merecés. Lakra inmunda!!”. Otro: “Esas cara de moishes que están en la foto, dan asco!!!!!!!!!! cuánta razón tienen cuando les llaman raza inferior...”. Otro cuelga en su FB el himno de las SS hitlerianas y su colega, cuando un amigo le pregunta a qué se dedica, responde: “mato terroristas villeros”.