Afrontar el colapso climático en un verano de océanos hirvientes y pueblos devastados

Nota del editor: Me han dejado sin palabras los desastres climáticos que se suceden sin cesar este verano en nuestro planeta, que se calienta a un ritmo vertiginoso. Ha sido el periodo más largo sin publicar desde que empecé este sitio web, y esta es una de las entradas más largas que he escrito, mucho más larga de lo que me gustaría en ambos aspectos. Pero los acontecimientos me han llevado a hacer una declaración exhaustiva sobre el clima, el contexto más amplio en el que se enmarca y lo que podemos hacer ahora. Me ha llevado algún tiempo. Espero que puedas dedicar unos 20 minutos a leerlo. Al final encontrarás mis reflexiones sobre lo que podemos hacer.

Tras dos años de parálisis y con varios partidos bonaerenses inundados, el Consejo Asesor de la Cuenca del Salado pide que se aceleren los trabajos en la zona de Roque Pérez

Aunque valoran la reanudación de las obras del Salado, anunciada hace un mes por el gobierno de la Nación, desde el Consejo Asesor del Plan Maestro advierten que hasta el momento se trata de una reactivación parcial, en uno solo de los tres subtramos paralizados, y esperan la inmediata regularización del conjunto de las obras de ese tramo, denominado IV.2.

¿Por qué las inundaciones son cada vez peores?

Las lluvias e inundaciones extremas como las de Zárate y Campana, Bahía Blanca, Río Grande do Sul y Valencia están influenciadas por un factor común, y no tiene que ver con infraestructura. Se trata del calentamiento del océano. Sus aguas son fundamentales para la mitigación del cambio climático, pero el aumento de las temperaturas y emisiones de carbono también lo enferman. En un clima más caliente el agua se evapora más rápido, se produce mayor cantidad de precipitación y se acelera el ciclo del agua en el océano y en el continente. Y según las tendencias, una de las regiones en donde más sentirá ese impacto será en nuestras costas del Atlántico Sur. En qué trabaja la comunidad científica para mejorar la predictabilidad ante un sistema climático cada vez más caótico e imprevisible.

Una tragedia que viene siendo alertada desde hace décadas

--Hola Juan, tu cara, como la de la mayoría de los bahienses, lo dice todo.

--Y sí… te diría que los rostros de la gente sirven para dimensionar la magnitud del desastre.

--Es verdad, de nada sirven las comparaciones, pero me da la sensación de que este episodio fue incluso más grave que el de diciembre de 2023.

--Sí, pienso lo mismo, y cuánto más recorro la ciudad más me quedo con esa impresión.

Las tormentas perfectas

Dina Foguelman* (Especial para sitio IADE-RE) | “La causa de las inundaciones es el exceso de lluvias”, “La causa de los incendios de campos es el fuego”. Cuántas veces hemos escuchado a funcionarios diversos decir semejantes puerilidades. Ojalá todo fueran tan simple.