El encantador de serpientes de las nuevas derechas latinoamericanas

Soledad Vallejos

En los últimos tiempos, el nombre de Fernando Cerimedo comenzó a resonar en diversos países de la región, asociado siempre a campañas de la derecha. Con un pasado opaco y acusado a menudo de ser un experto en guerra sucia, el gurú argentino trabajó para Jair Bolsonaro y Javier Milei, y hoy aparece detrás de los nuevos presidentes de Bolivia y Honduras. 

Hasta hace unos años, Fernando Cerimedo no era mentado ni como actor de reparto entre las primeras líneas del mundo político. Quien acabaría siendo un gurú de las derechas radicales latinoamericanas no destacaba -al menos de manera visible- en las redes sociales en Argentina, ni siquiera en momentos en que despegaba la plataforma entonces llamada Twitter, que, al crecer en audiencias, convertía temas de conversación en asuntos de agenda pública y hasta en movilizaciones masivas.

Pero hoy el apellido Cerimedo aparece vinculado a la derrota del proyecto constitucional en Chile en el plebiscito de 2022, al ascenso del actual presidente argentino Javier Milei y, más recientemente, al de sus homólogos Rodrigo Paz Pereira en Bolivia y Nasry Asfura en Honduras. Algunos lo consideran un «chanta» (charlatán); otros, un monje negro de las nuevas derechas. Su pasado está plagado de informaciones de difícil verificación y su presente sigue siendo un terreno pantanoso.

«El primer contacto con la fama de Cerimedo, de 44 años, fue en Brasil en 2022. Organizó una retransmisión en directo titulada ‘Brasil fue robado’ días después de que Jair Bolsonaro, un populista de derecha, perdiera la reelección frente a Luiz Inácio Lula da Silva. En ella alegaba que se habían manipulado viejas máquinas de votación para inclinar los votos a favor de Lula». El relato corresponde a un perfil reciente publicado en The Economist. Que un medio de esa talla se ocupe de él no es un hecho anecdótico: la revista británica lo presenta como «el hombre MAGA en América Latina».

En Brasil, el Supremo Tribunal Federal lo investigó como presunto integrante de una organización creada para atacar al sistema electoral y realizar acusaciones falsas de fraude en 2022, pero finalmente esas acusaciones no se transformaron en una imputación formal. «La desinformación sobre el supuesto fraude electoral de Brasil fue el final para Bolsonaro, pero le sirvió de empujón a Cerimedo», señaló un artículo de investigación publicado en CIPER Chile dedicado al consultor. Él, lejos de eludir la polémica, se jacta: «Soy un héroe para medio país. Me llaman el argentino más amado de Brasil». Cerimedo también tuvo un rol destacado en el camino que condujo a Milei hasta la Presidencia de Argentina. Con Bolsonaro y Milei, conoció los vaivenes de volverse un personaje público.

Al asesor argentino se lo ha presentado como un operador oscuro, experto en campañas sucias, manipulador de cuentas falsas y de granjas de trolls y hábil en el manejo de la desinformación. Más que negar las acusaciones, Cerimedo las minimiza, las resignifica. De hecho, le importa su reputación y sale a defenderla en la arena pública (a fuerza de cartas documento, de reclamos de rectificación, de exigencia de derecho a réplica en medios de comunicación privados) cuando está en desacuerdo con alguna afirmación. Pero no siempre aporta datos para evitar equívocos. De hecho, para este artículo no respondió los pedidos de entrevista ni de chequeo de datos.

Un pasado poroso

Fernando Cerimedo nació en 1981. Se define como «consultor político y estratega de marketing digital» pero no le escapa a definiciones ideológicas. «Yo represento a la derecha latinoamericana», aclara lo obvio. Ostenta un currículum cruzado por afirmaciones y desmentidas, por créditos académicos que a veces pueden sorprender y que incluso fueron puestos en duda. Por ejemplo: de acuerdo con su perfil de LinkedIn, se licenció en Marketing en la Universidad de Puerto Rico.

Al parecer llegó allí porque no tenía el nivel suficiente de inglés para ir a Estados Unidos. Fue entre 2008 y 2010. En internet sobreviven rastros de su vida de entonces, una seguidilla de eventos de póker: «Puerto Rico Poker Beach, Summer Cup», «Poker Tournament ‘West Brasalette’», «Puerto Rico Poker Awards 2000», «Puerto Rico Poker Open», «1st Panamerican Poker Championships», «Poker Night»… Estas convocatorias jalonaron una ruta tan extensa que parece un paseo por todo Puerto Rico: Toa Baja, Dorado, Toa Alta, Carolina, Bayamón, Añasco, San Juan, Guaynabo, Canóvanas, Mayagüez. Esta última ciudad se ubica en la costa oeste, donde tiene una sede la universidad en la que Cerimedo cursó la licenciatura entre 2001 y 2006.

Después, en sus pasos hay vértigo y confusión. El consultor dice que más tarde se doctoró en Marketing en la Universidad de Phoenix; que entre 2008 y 2013 fue senior advisor en la oficina de International Affairs en la Casa Blanca, durante la presidencia de Barack Obama. Pero la investigación antes citada no logró confirmar ni su rol ni la existencia de esa oficina: una fuente cercana a la campaña de Obama y que trabajó en su gobierno dijo que no reconocía el nombre de Cerimedo. Y que en la Casa Blanca, además, no hay una oficina con ese nombre.

Cerimedo afirmó que entre 2009 y 2010 cursó un posgrado en Comunicación Política en Harvard, donde conoció a Eduardo Bolsonaro, pero la casa de altos estudios no tiene registro de su paso por ella, ni tampoco de Bolsonaro. También aseguró que, entre 2010 y 2011, realizó otro posgrado en Neuromarketing en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), y que en esos años entrenó con los Navy Seals.

Tras varios emprendimientos comerciales en Argentina, comenzó una nueva vida en 2018. Primero como docente en Digital House, un espacio especializado en el universo digital. En su primera entrevista, para promocionar el curso, advirtió que el futuro en política y comunicación pertenecería a «quien logre innovar y llevar el mensaje preciso al electorado ideal». Al tiempo, registró el dominio de La Derecha Diario, el sitio web de «noticias» a partir del cual otra de sus empresas, Madero Media Group, construiría una suerte de punta de lanza en la región. 

En 2021, tuvo suerte con otro emprendimiento, la flamante Numen Publicidad y Sondeos: en las primarias para legisladores de la ciudad de Buenos Aires, facturó servicios de marketing digital, gestión de redes sociales y publicidad en Google Ads y en Facebook Ads para Juntos por el Cambio, la alianza liderada por el partido del ex-presidente Mauricio Macri. También brindó servicios a dos municipios gestionados por el peronismo en la provincia de Buenos Aires: La Matanza y Malvinas Argentinas. A fin de ese mismo año, comenzó su cortejo a una estrella en ascenso: el flamante diputado libertario Javier Milei. El outsider era reticente a los encantos digitales de Cerimedo, pero de todos modos La Derecha Diario lo encumbró como «personaje del año».

Fue la época en que Cerimedo empezó a librar su propia «batalla cultural». Él podía ser un punto opaco, pero a su alrededor, en particular en torno de Madero Media Group, su canal de streaming Madero Radio y La Derecha Diario, se iba conformando un semillero de medios y nombres destinados a destacar en medio del radical cambio político argentino. 

De allí saldrían funcionarios y voceros oficiosos del primer gobierno libertario: el editor de La Derecha Diario, Juan Pablo Carreira, tuitero autobautizado «Juan Doe», fue nombrado director de Comunicación Digital del gobierno de Milei; Daniel Parisini, alias «Gordo Dan», el médico animador de acciones anticuarentena durante la pandemia, es sindicado como «jefe» de las fuerzas digitales de Milei, se jacta de ser experto en baiteo y conduce el programa La misa -nacido años atrás en Madero Radio- en el canal de streaming oficialista Carajo (Milei suele ser uno de sus invitados). También se movían allí el hoy diputado bonaerense Agustín Romo, quien expuso en el primer encuentro de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) en Hungría. Y se podría alargar la lista.

Guerra de guerrillas digital

En 2020, en Chile se habló públicamente sobre Cerimedo por primera vez. A semanas del plebiscito convocado para decidir si se abría o no un proceso constituyente, un sondeo firmado por Numen apareció en la portada del diario El Mercurio. Aseguraba que arrasaría el Rechazo: no habría aval popular para una nueva Carta Magna. Sobre esa afirmación, anticipada en redes sociales por algunos referentes políticos horas antes, se montó una narrativa según la cual no había esperanzas para el Apruebo. Pero finalmente el Apruebo -es decir, el aval a la redacción de una nueva Constitución- superó el 78%.

Ante la evidencia, Cerimedo explicó que había cometido un error metodológico, algo tan sencillo como haber estimado mal el padrón. Semanas después, el empresario -y ex-presidente del directorio de la Corporación Nacional del Cobre (Codelco) de Chile- Gerardo Jofré, activista por el Rechazo, admitió haber encargado la encuesta. Entretanto, el abogado chileno Enrique José García Arancibia se convirtió en country manager de Numen y titular de la versión local de la consultora, Numen SpA. Dos años después, a esa firma se la responsabilizó por distribuir información falsa sobre las propuestas de la Convención Constitucional antes del plebiscito que decidiría el destino de la nueva Constitución. Lo hacía a través de una iniciativa llamada Facilitadores Constitucionales, un grupo de «voluntarios» cuyos materiales replicaban los colores y el logo usados oficialmente por la Convención.

Un usuario de Twitter divulgó que esos folletos estaban vinculados a una web que tenía lazos con Cerimedo: era él quien aparecía en el registro del dominio www.facilitadoresconstituciona... en Estados Unidos. Cerimedo dijo entonces que solo habían dado servicio de hosting.

Tras el referéndum, La Derecha Diario publicó una noticia falsa sobre el presidente de izquierda Gabriel Boric; aseguraba que había sufrido un colapso nervioso tras el triunfo del Rechazo a la nueva Carta Magna. Poco después, un análisis de redes estableció que, antes de que el «diario» de Madero Media Group publicara el artículo, hubo posteos en Twitter con el hashtag #boricinternado, que luego fue replicado por miles de usuarios.

En octubre de 2022, Cerimedo puso el foco en Brasil. «La censura y el fraude han silenciado a todo un país #BrasilFueRobado», tuiteó. Días después, hizo un vivo de YouTube que vieron más de 400.000 usuarios. Aseguró que el triunfo de Luis Inácio Lula da Silva no había sido legítimo y reiteró las acusaciones en el Senado brasileño. Cuando arreciaron las protestas bolsonaristas, incluidos los ataques al palacio de Planalto y el Congreso, no calló. Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente, viajó a Buenos Aires: promocionó en redes a La Derecha Diario, se reunió con políticos de derecha y centroderecha en la casa de Cerimedo, y con Milei en un desayuno privado. 

Meses después, la justicia brasileña comenzó a investigar a Cerimedo como presunto responsable de organizar «milicias digitales». Bloqueó el acceso al sitio de La Derecha Diario en territorio brasileño y suspendió sus cuentas en redes sociales. A último momento, el fiscal desistió de acusarlo. Pero esas noticias generaron revuelo en Argentina. El suficiente como para que Cerimedo, representado legalmente por el influencer libertario Alejandro Sarubbi Benítez, enviara cartas documento a periodistas y usuarios de redes sociales.

Recién a mediados de 2023 Milei le dio el sí. Cerimedo se convirtió entonces en el segundo donante individual más importante de su campaña. En los últimos diez días de agosto de 2023, cuando las elecciones primarias ya habían ocurrido, aportó unos 28 millones de pesos (alrededor de 77.000 dólares a cotización oficial de entonces) para La Libertad Avanza. Un artículo del diario La Nación advirtió que los números no parecían corresponderse con los ingresos declarados por las empresas del consultor. 

Su fuerte, sin embargo, no fue el dinero, sino su papel como asesor y operador: se le atribuye haber sido el eslabón final para que el periodista estadounidense Tucker Carlson, en ese entonces una estrella del movimiento MAGA, entrevistara en Buenos Aires a Milei, un encuentro transmitido en las redes sociales con millones de visualizaciones que sembró euforia en el mundo libertario. Fue un hito mediático en la campaña de Milei. Luego, llegaron la victoria, la Presidencia, el inicio del gobierno.

Entre la asunción de Milei, en diciembre de 2023, y junio de 2024, Cerimedo visitó una docena de veces la Casa de Gobierno, de acuerdo con los registros oficiales. Pero en un momento esas visitas se cortaron.

Poco después, el consultor se convirtió en socio del español Javier Negre, el polémico referente del «periodismo» de trincheras del Grupo EDA (Estado de Alarma), cercano a Vox, que desembarcó ostentosamente en Argentina -y en otras partes de América Latina-. Negre compró la mitad de La Derecha Diario y, durante un tiempo, se instaló como elemento disruptivo -y ultraoficialista- en las conferencias de prensa del vocero presidencial Manuel Adorni.

«Un tipo maquiavélico»

La Derecha Diario se volvió un elemento central de agitación y propaganda radicalizadas. Pese a ser un abierto difusor de fake news, o quizás por ello, la de La Derecha Diario es una de las cuentas de la red social X más compartida por el presidente argentino, según un análisis publicado por el diario La Nación . Aunque tenga página web, el poder de fuego de la publicación está concentrado en esa red, donde superó los 550.000 seguidores y funciona en verdad como un «diario troll». La Derecha Diario «usa un tono burlón, muy propio de las redes sociales, y no esconde su vena militante. Sus directivos explican que el objetivo es impulsar ‘la batalla cultural’ a nivel global contra cuestiones como la ‘ideología de género’ y la ‘invasión migratoria’», escriben Paz Rodríguez Niell y Martín Rodríguez Yebra en ese artículo.

«Llamarnos desinformadores seriales por dos o tres boludeces es la única forma que tienen de pegarnos. Estoy en contra de las fake news», declaró Cerimedo cuando fue consultado por los autores del artículo de investigación dedicado a él. «La Derecha Diario es el único de mis medios que hace travesuras», añadió. Aseguró que «ese cuento de las fake news es un cuento de los zurdos».

A pesar de ello, Cerimedo se jacta de que sus «granjas de trolls» están bien organizadas y usan, además, inteligencia artificial. «Si no lo hacés vos, lo va a hacer el otro», justificó en una entrevista. La verdad no es un valor, ni siquiera es única y definitiva. Por ejemplo: «En la campaña del 2018 él [Jair Bolsonaro] había hablado muy feo de los gays. ¿Cómo hicimos para revertir eso? Por WhatsApp empezamos a mandar miles de mensajes de trolls diciendo: ‘Yo soy gay. Bolsonaro podrá ser un nazi, pero la economía está bien y vamos a vivir más seguros’. A partir de esa influencia, parte de la comunidad gay lo apoyó». ¿Pero qué podría explicar ese comportamiento? «En realidad -sube la apuesta-, nadie tiene los huevos para decir que esto pasa. Son cosas que existen. El votante común sabe que hay trolls y que las encuestas están manipuladas. No hay que subestimarlo más».

Hoy Cerimedo juega en otra liga. Es representante en Latinoamérica de Eyes Over y Campaign Nucleus, las firmas del consultor digital y asesor político Brad Parscale, antiguo asesor de la campaña de Trump. En un programa de televisión boliviano, señaló que actualmente es socio suyo y «de una de las empresas de Trump» que tiene 135 estaciones de radio en Estados Unidos y 43 periódicos.

En noviembre de 2025, Cerimedo auguró en un posteo de X: «Honduras va a vivir en libertad y será próspera». A esas palabras se sumó poco después un rumor: se dijo que -junto con el veterano Dick Morris- había sido el factótum de las gestiones para que en su red social Truth Trump publicara un mensaje bendiciendo a Nasry Asfura. El ex-alcalde de Tegucigalpa era candidato presidencial de la derecha, pero no se lo identificaba con las fuerzas MAGA y en ese entonces no parecía tener chances de ganar. Aún más: el mandatario estadounidense calificó a su contrincante, el liberal Salvador Nasralla, como «casi comunista». Hoy, Asfura es el nuevo presidente de Honduras, tras vencer a la izquierda de Xiomara Castro. Lo que, sin embargo, niega Cerimedo es haber participado de la sorpresiva decisión de Trump de indultar al ex-presidente hondureño Juan Orlando Hernández, preso en Estados Unidos tras una condena por narcotráfico e integrante del mismo partido de Asfura, el Partido Nacional de Honduras.

En Bolivia, el nuevo gurú de la derecha regional apoyó al libertario Jaime Dunn, quien finalmente se excluyó de la carrera presidencial. De todos modos, Cerimedo salió bien parado. Numen, además de identificar a su consultora, es el nombre de una academia de formación en estrategias digitales y políticas. Una de sus egresadas es Catalina Paz, hija del nuevo presidente de Bolivia y encargada de las redes sociales de su padre durante la campaña electoral. 

Cerimedo asegura que asesoró ocasionalmente a Rodrigo Paz en la campaña para la segunda vuelta, «solo como amigo, ya que no podría haber pagado por sus servicios», dado que él y sus socios son muy «caros». Pero una vez en la Presidencia las cosas cambiaron y se transformó en el principal asesor del presidente. El vicepresidente Edmand Lara, un policía con amplio apoyo popular que entró en colisión con Paz apenas tomaron posesión de sus cargos, lo definió así: el estratega argentino, dijo, «es el asesor personal» del presidente. «Lo ha contratado en la segunda vuelta para que lo asesore (…) es un tipo maquiavélico capaz de todo (…) ha intentado moldearme a su manera pero yo nunca lo he dejado».

Paz es un político centrista pragmático que observa hacia dónde soplan hoy los vientos ideológicos en la región y sabe que tener un «amigo» fuerte en ese mundo no le viene mal. Cerimedo pasa tiempo en las alturas de La Paz. Mientras tanto, entre viaje y viaje, su nombre resuena en ámbitos de poder, aprovechando que, como él mismo dice, «ser de derecha hoy ya no es motivo de vergüenza».

 

Fuente: Nueva Sociedad - Enero 2026

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