Homenaje a Arturo Sampay, el mentor de la Constitución de 1949

El ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Julio Alak, y el secretario de Justicia, Julián Álvarez, inauguraron una placa en la sede central del Ministerio en Sarmiento 329 y rebautizaron el edificio con el nombre de Arturo Enrique Sampay en homenaje al jurista. Es por un decreto que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmó a fines del año pasado. Sampay fue el mentor de la Constitución Nacional de 1949, una obra jurídica estudiada en todo el mundo como ejemplo destacado del constitucionalismo social.

Hora de reflexionar

El viernes pasado, a las 16, viajaba en el tren del Ferrocarril Belgrano Norte y en la estación de Carapachay se presentó este dilema que en la actualidad nos toca muy de cerca y nos afecta a todos. El tren empieza a moverse a paso de hombre y de repente escucho el grito de una joven: "¡Me robaron el celular!". Cuando me asomé, la vi en el piso, con un brazo herido; a unos treinta metros veo a otro joven, que la había tirado del tren con la intención de robarle su celular, interceptado por un policía. En un parpadeo, se bajó medio tren; había personas de todas las clases sociales, hasta mujeres, increpándolo y tratando de lincharlo. Al acercarme vi cómo dos policías no daban abasto para resguardar la integridad física del joven. No justifico en lo más mínimo su acto, pero no creo que la forma de resolver esto sea hacer justicia por mano propia. Era claro que lo iban a matar. Me uní a los policías para frenar esta ola de venganza, la gente estaba enceguecida. "¡Mátenlo, mátenlo, mátenlo!", decían. Observé el rostro del joven, desenfocado de la realidad, no entendía qué estaba sucediendo, claramente bajo los efectos de algún estupefaciente.

No voy a hablar de política, voy a hablar de insensibilidad hacia la vida humana. ¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿En hienas, chacales?

Si no meditamos y revertimos estos actos impulsivos, en poco tiempo más vamos a entrar en una anarquía total, no vamos a poder defender a nuestros propios hijos. No estoy de acuerdo con ningún acto ilícito, estoy de acuerdo con una justicia que actúe en tiempo y forma; pero la justicia por mano propia no nos hace mejores que este joven descarriado.

Proyecto de Ley

A continuación compartimos el proyecto de ley de creación de la Comisión Bicameral de la verdad, la memoria, la justicia, la reparación y el fortalecimiento de las instituciones de la democracia.

Linchamientos, sociedad y Estado

Los “linchamientos” concretos a los que hoy asistimos han sido precedidos por muchos años de linchamientos mediáticos. Se ha construido una otredad negativa desde los aparatos de formación de sentido común; la figura del delincuente subversivo que habilitó el silencio sobre los campos de concentración de la dictadura militar, ha sido reemplazada por la del “pibe chorro” el que supuestamente entra por una puerta y sale por otra. Pero la demagogia punitiva ha calado tan profundo en nuestra sociedad, capilarizando a todas las clases sociales (los vecinos organizados de Rosario son laburantes) que se han generado condiciones de enunciación para llamar justicia por mano propia a lo que claramente es homicidio calificado. Ahora, muchos se rasgan las vestiduras clamando por el Estado ausente, y los políticos en campaña utilizan oportunistamente el tema para posicionarse. Pero cuando desde el gobierno nacional se intenta hacer una reforma de la Justicia, hay quienes dicen que “se invade la división republicana de poderes”.

Gente como uno

La imagen es brutal. Desoladora. Se siente como un golpe en el estómago.

Un grupo de hombres y mujeres, atildados, la mayoría de ellos con sombrero, camisas claras y corbatas, mientras ellas aparecen con vestidos de verano. Se los ve hablar, animados, uno señala un árbol que se ve detrás de la multitud.

A la izquierda de la foto sobresale una pareja joven, de veinteañeros. Él de camisa blanca, corbata y cabello prolijamente recortado. Ella con un vestido oscuro sin mangas y con pequeños dibujos claros.

“Cuando caiga Internet viviremos en pánico”

Dan Dennett (Boston, 1942) es un hombre pausado. Con barba blanca, aspecto de catedrático entrañable y movimientos tranquilos, nadie esperaba cuando subía los escalones hacia el escenario del TED que el muy respetado filósofo norteamericano estuviera a punto de soltar una andanada que resuena aún por los pasillos del teatro construido por el arquitecto David Rockwell: “Internet se vendrá abajo y cuando lo haga viviremos oleadas de pánico mundial. Nuestra única posibilidad es sobrevivir a las primeras 48 horas. Para eso hemos de construir –si se me permite la analogía– un bote salvavidas”.

Malvinas, deuda pendiente latinoamericana

El 2 de abril se recuerda a los caídos en la guerra de Malvinas, durante el conflicto armado que enfrentó a la Argentina con el ejército británico en 1982. El país sudamericano reclama, desde 1833, la soberanía sobre el archipiélago situado en el Atlántico Sur. ¿Cuál es la situación actual de la disputa entre Argentina y el Reino Unido? Desde el punto de vista de las relaciones internacionales, ¿cómo se han posicionado las herramientas de integración continental?

Exhortación apostólica Evangelii Gaudium

1. LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO llena el corazón y la vida entera de los que se
encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del
pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo
siempre nace y renace la alegría. En esta Exhortación quiero dirigirme a los
fieles cristianos, para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada
por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los
próximos años.

La espada de Bolívar llega al Vaticano

La tristeza nos embargaba. Hugo Chávez, último gran héroe del panteón de la Patria Grande, había pasado a la inmortalidad, tras dejar girones de su vida en esa última campaña que, ominosamente, cerró bajo la torrencial lluvia caraqueña rodeado del amor de su pueblo bolivariano. El poder económico alzaba las copas y brindaba “¡viva el cáncer!”, igual que cuando murió nuestra Evita, igual que cada vez que uno de los nuestros se va.