El temor al default de EE.UU: una tormenta que puede arrastrar al mundo
Todo aquel que recuerde el colapso de Lehman Brothers, hace poco más de cinco años, sabe lo que significa un desastre financiero global. Un default del gobierno de Estados Unidos , del que nos separan apenas unos días si el Congreso no logra elevar el techo de endeudamiento antes del jueves próximo, será una calamidad económica nunca vista.
Después del cierre de la administración, ¿tal vez un poco de igualdad?
Los ejecutivos de las empresas privadas con contratos federales se enriquecen con nuestros impuestos, a expensas de los trabajadores de bajos salarios. Pero podemos cambiar la torna. Veámoslo.
El debate sobre el presupuesto federal de Estados Unidos es cada vez mas rancio, y no lleva a ninguna parte, como nos recuerda tristemente el cierre de la administración. La obsesión política por el déficit presupuestario se ha transformado en extorsión legislativa.
El juego pérfido
En el film El Rebelde sin Causa, un muchacho de la escuela reta a otro a una carrera de autos que termina en un abismo. El juego se llama Gallina. El piloto debe de llevar el auto a la mayor velocidad al abismo y saltar justo antes. El que salta primero es el que pierde. Huelga decir que uno de los muchachos muere. Muy macho, cuando quiere saltar se le atora la manga en la manija de la puerta y ya sobre el abismo no hay nada que hacer.
Declinación de Estados Unidos: contexto histórico mundial
La actual crisis de Estados Unidos y sus grandes consecuencias mundiales, culminan con un proceso de declinación de la economía y la hegemonía mundial de ese país, desde la doble perspectiva de su involución interior y de la pérdida de posiciones internacionales ante el arrollador avance de China y otros países en desarrollo mucho más dinámicos y productivos. Esto se evidencia en los más diversos planos de la economía, el desarrollo científico-técnico y político-social del país y es ampliamente registrado por los indicadores más usuales de las ciencias sociales. Dentro de estas perspectivas, el artículo asigna una gran importancia a las enormes dificultades del país para revertir las condiciones de deterioro, dada la estructura de su sistema financiero y empresarial, el lamentable estado de sus finanzas públicas y el desgarramiento socioinstitucional interior.
Por qué le temen tanto al Obamacare
Los Republicanos se han atrevido a todo, aun al riesgo de desatar un caos si EE.UU. incurriera en su primer default de deuda pública.
¿Qué los mueve? ¿Qué cálculo los persuade de que hay que frenar la ley de salud? ¿Qué intereses de hecho representan?
Seis de cada 10 estadounidenses no aprueba que se desfinancie al Estado para frenar la ley. Aun entre los que no gustan de la ley, menos de la mitad quieren que sus crepresentantes en el Congreso la paren.
Alerta del BM y el FMI
La incertidumbre presupuestaria en Estados Unidos y los posibles efectos de la paulatina retirada de sus medidas de estímulo monetario, así como la ralentización de los países emergentes y la tímida recuperación de Europa, concentran la atención de la reunión anual del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. “Esencialmente, Estados Unidos estará en la posición de la Eurozona en los últimos años, teniendo que explicar al mundo qué está ocurriendo y por qué no pueden arreglar y organizar sus problemas”, indicó Jacob Kirkegaard, investigador principal del Peterson Institute for International Economics. En esta edición, que comienza la próxima semana, los líderes económicos globales arribarán a Washington con la administración del país anfitrión paralizada por las luchas partidistas en torno del presupuesto federal y la amenaza de una nueva crisis cuando se alcance el tope de deuda, que de no renovarse pondría a Estados Unidos al borde de la suspensión de pagos.
Dossier: ¿Tiene de verdad que cerrar el gobierno y bloquear Obamacare?
El techo de la deuda fue promulgada en 1917 con un propósito: para engañar a los palurdos de casa. Cuando el Congreso comenzó a acumular deudas para pagar la guerra, votaron el techo para aparentar lo contrario. Y por eso, cada vez que se alcanza, debe ser elevado.
El techo de la deuda también es un anacronismo. Se basa en la idea de que el gobierno tiene que recaudar dinero de otra parte, antes de gastarlo. Eso era cierto en los días del patrón oro. No es así ya para los EE. UU. , por lo menos desde la creación de la Reserva Federal en 1913.
Obama, Summers, Goldman Sachs y saqueo político de la economía
Joseph Stiglitz no podía dar crédito a sus oídos. Ahí estaban, en la Casa Blanca, con el Presidente Clinton pidiendo orientación a los altos cargos del Tesoro estadounidense sobre cuestiones de vida o muerte para la economía norteamericana, cuando el vicesecretario del Tesoro Larry Summers se vuelve hacia su jefe, el secretario del Tesoro Robert Rubin, y suelta: “¿Qué pensaría Goldman Sachs de esto?”
¿¡Cómo!?
En otra reunión posterior, Summers volvió a preguntarlo: “¿Qué pensaría Goldman Sachs de esto?”
¿Detroit pone en jaque a Alemania?
Las bancarrotas municipales en Estados Unidos tienen tras de sí la experiencia traumática de la crisis fiscal de Nueva York en la década de los setenta. Liderada por Walter Wriston al frente de Citibank, la «Gran Banca» gestionó la quiebra de la Gran Manzana y demostró que los intereses de las instituciones financieras priman sobre el bienestar de los ciudadanos.[1]
Detroit, la nueva Grecia
Cuando Detroit se declaró en quiebra, o al menos lo intentó (la situación legal se ha complicado), sé que no fui el único economista que tuvo un mal presentimiento sobre el probable impacto que tendría en nuestra retórica política. ¿Iba a ser lo de Grecia otra vez?