El péndulo inflacionario

La inflación del 25.5 por ciento mensual no solo pone en perspectiva la magnitud del principal problema de la economía argentina, también marca un nuevo hito en la velocidad de este proceso. ¿Es posible evitar la hiperinflación?, se pregunta el economista Juan Manuel Telechea y analiza los discursos y las políticas monetaristas y heterogéneas para intentar comprender cómo llegamos hasta acá.

La política exterior fuera del debate

En un mundo en plena transición histórica-espacial, con acelerados cambios estructurales y en guerra, resulta sintomático que la política exterior no haya estado en el debate presidencial como tema a tratar por los candidatos. Ni siquiera como subtema, más allá de que sí lo hayan abordado puntualmente algunos de ellos. Tampoco es una cuestión que aparezca con demasiada profundidad en el debate político mediático y dirigencial, como si fuera una cuestión secundaria en el tensionado escenario local. O peor, aparece más bien como propaganda con el objetivo de alinear al país bajo una política exterior ajena, desligada de nuestros interese, necesidades y problemas.

Documento del Grupo de Reflexión y Proyección de la Política Exterior Argentina Integración y Soberanía

Hace unos años, más precisamente en la primera década del siglo XXI, se hizo un lugar común decir que nos encontrábamos frente a un Cambio de Época. Con ello se quería transmitir que no era meramente una época de cambios, sino que se estaban desarrollando transformaciones estructurales que significaban una reconfiguración del orden mundial y regional existente. 

La guerra contra la inflación

La inflación anual de precios al consumidor (IPC) ahora se ubica en 7.9% en los EEUU, 5.9% en la Eurozona; 6,2% en el Reino Unido e incluso Japón, una economía que durante mucho tiempo en deflación, ahora tiene una tasa de inflación del 1%. En las llamadas economías emergentes, la inflación es aún peor: India 6,1%; Rusia 9,2%; Brasil 10,5%; Argentina 52%; Turquía 54%.

¿Cómo salir de la inercia inflacionaria?

El país tiene una enorme deuda en moneda extranjera y sufre elevadas tasas de inflación. Sin embargo, contra lo que muchos imaginan, Argentina no rompe los modelos académicos de la teoría económica. Nuestra peculiaridad reside en la intensidad de los componentes que explican la inflación –inercia de la inflación pasada; excesos de demanda; aumento de costos– que entran en una dinámica compleja y difícil de controlar cuando superan ciertos umbrales.