La Semana Trágica de enero de 1919: huelga, lucha y represión

Debemos ver a la huelga de los metalúrgicos de los Talleres Vasena, la posterior represión y resistencia, que pasó a la historia como la “Semana Trágica”, como uno de esos heroicos hitos de la clase obrera, que nos ha dejado muchas enseñanzas. No sólo se reclamó y se luchó por los derechos de los trabajadores, sino que no se dudó en enfrentar a las fuerzas policiales, al Ejército y a la Liga Patriótica, en una clara muestra de autodefensa de clase.

Un filósofo en la sala de urgencias

Mario Bunge dice que los médicos filosofan todo el tiempo. Asegura que pueden ir del realismo al materialismo dependiendo del caso que tengan entre manos –o en el consultorio o en el quirófano. Estuvo en Buenos Aires presentando su libro, que precisamente se llama: Filosofía para médicos (Gedisa). ¿Cómo puede ayudar o perjudicar la filosofía a la medicina?, ¿Qué es la enfermedad: cosa o proceso, natural o social?, ¿Qué filosofía debe guiar el ejercicio de la medicina? A estos interrogantes y otros no menos controvertidos como los delitos de las industrias farmacéuticas, la drogadependencia o la eutanasia respondió el reconocido físico, filósofo y epidemiólogo que vive en Canadá desde 1966.

Memoria en común

Hace una semana el INTA y el Conicet suscribieron una carta de intención sin antecedentes: impulsar líneas de investigación en conjunto para medir, entre otros aspectos, los impactos y consecuencias que tuvo la última dictadura en las líneas de investigación del INTA en el sector agropecuario y agroindustrial.

El papel de la SRA en el INTA de la dictadura

Cecilia Gárgano es historiadora, investigadora del Centro de Estudios de Historia de la Ciencia José Babini (Unsam) y becaria del Conicet. Estudia lo ocurrido en el INTA durante la última dictadura y, entre otros aspectos, los efectos de la trasferencia de conocimiento y tecnología hacia los sectores privados. Para ello analiza lo que sucedió antes del golpe y compara con lo que pasó después.

De ayer a hoy, una verdadera línea de conducta

Antes del golpe de 1976, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) tenía unos 5000 trabajadores y al menos 794 fueron cesanteados durante la dictadura. Entre ellos hubo detenidos, personas obligadas a renunciar, trasladados, asesinados y cuatro desaparecidos. Todos esos datos comienzan a ser revisados en una nueva causa judicial impulsada por un sobreviviente y familiares de los desaparecidos en el juzgado federal de Daniel Rafecas. Las víctimas le piden a la Justicia un análisis de lo ocurrido como un “todo” y una revisión de las responsabilidades penales a la luz de la actuación que tuvieron los civiles y en particular la Sociedad Rural Argentina que, desde el Consejo Directivo Nacional del organismo, tuvo un rol determinante en esa depuración.

“A mi mamá alguien la marcó”

Dice Guido Prividera que empezó a preguntarse qué pasó en el INTA cuando escuchó las primeras denuncias sobre la participación de civiles durante la última dictadura. “Alguien hizo allí las listas, alguien señaló a mi mamá para que la vinieran a secuestrar, no fueron los militares.” Guido Prividera, sociólogo e integrante de la Comisión de Reparación Histórica del INTA, es hijo de Marta Sierra, una investigadora del área de Ecología del INTA Castelar que fue secuestrada un día después de la intervención del organismo.

Cecilia Nahón: La resistente

En 2002, la revista desarrollista Realidad Económica publicaba un artículo titulado “Contra el Arancel”, en el que nueve jóvenes economistas miembros de la agrupación estudiantil TNT (Tontos pero no Tanto)- Amortizados desentrañaban los argumentos e intereses que, durante una década, sustentaron la necesidad de privatizar la universidad pública. Una de esos economistas era la joven (28) maestranda de la London School of Economics Cecilia Nahón. En las conclusiones del paper, los autores afirman: “Terminar con la universidad pública, gratuita y masiva, rematando al mejor postor lo que resta de capacidad crítica y de capacidad de investigación e innovación no condicionada en el país, es sellar a fuego el retroceso que la adopción del neoliberalismo ha impuesto sobre la sociedad argentina”.

Oscar Niemeyer, autodefinición

Fue mi editor y compadre Enio Silveira quien, en la década de 1970, me presentó a Oscar Niemeyer. Durante la Eco-92, en Rio, el arquitecto me dijo que tendría mucho gusto en recibir a Fidel Castro en su oficina de la Avenida Atlántida para un encuentro con formadores de opinión.

La noche del domingo 14 de junio acompañé al presidente de Cuba al encuentro. El anfitrión nos esperaba a la puerte. Subimos por el viejo ascensor de rejas de hierro. En casa del herrero cuchillo de palo. El más famoso arquitecto brasileño tenía su despacho en un edificio antiguo cuyos ascensores funcionaban precariamente.

Allí se encontraron cerca de 40 intelectuales y artistas, entre ellos Darcy Ribeiro, Enio Silveira, Moacyr Werneck de Castro, Antonio Callado, Leandro Konder, Ferreira Gullar, Eric Nepomuceno, Íttala Nandi, Leonardo Boff, Ivo Lesbaupin, Hugo Carvana, Emir Sader y otros.