¿Derecho del anciano o del jubilado?
¿El sistema se debe ocupar sólo de los que aportaron o debe ofrecerles una alternativa de sustento a todos los adultos mayores en tanto ciudadanos? Qué camino exploró el Gobierno durante la última década y cómo se insertan las moratorias dentro de esa estrategia.
Economía política
El 5 de agosto de 2014, en ocasión de la recepción de la distinción que me confirió la Legislatura porteña, como Personalidad Destacada de la Ciencia, presenté algunas ideas que resumo en las líneas siguientes.
La economía es la rama de las ciencias sociales que se ocupa de la producción, el comercio y el dinero y de las políticas que determinan la distribución, del ingreso y la riqueza, entre países y sectores sociales. Por eso, los economistas clásicos la definían como “economía política”. En efecto, la política es un componente esencial de la disciplina.
La economía es un campo privilegiado del conflicto de ideas, intereses y valores en juego, dentro de cada país y en el orden mundial. El conflicto se expresa en el análisis de todos los problemas económicos y en las políticas aplicadas para enfrentarlos. Las ideas dominantes conforman teorías, paradigmas, que fundamentan las políticas que determinan la distribución del ingreso y la riqueza, en definitiva, del poder.
Por qué el dólar sigue siendo el rey de la economía internacional
Setenta años de reinado. El 22 de julio de 1944, los acuerdos de Bretton Woods (New Hampshire) consagraron el poder absoluto del dólar estadounidense Ese día, pocas semanas después del desembarco de los aliados en las playas de Normandía, las grandes naciones se reunieron en ese lugar distinguido de Nueva Inglaterra para redefinir las normas del sistema monetario internacional. De allí en más, todas las monedas estarían atadas al dólar, pivote de la nueva arquitectura y única divisa aún convertible en oro.
Un rival para el dólar
Martín Redrado fue el presidente del Banco Central que en 2009 firmó con su par de China un acuerdo por el cual la institución argentina tenía el derecho a obtener yuanes a cambio de pesos por el equivalente a 10.000 millones de dólares. A lo largo de los tres años de vigencia del contrato la posibilidad nunca fue utilizada.
El nuevo mundo
La última cumbre de los países BRICS, sexta desde su creación en 2009, ha marcado uno de los hitos más importantes en materia geoeconómica de los últimos años. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica han dejado bien en claro al mundo entero que son quienes manejan más del 25 por ciento del PBI mundial y han tomado la decisión de no dejar librados sus destinos a organismos multilaterales que para ayudarlos siempre los terminan condenando a la pobreza. La declaración conjunta de Fortaleza no deja lugar a dudas. Allí destacaron “la necesidad de alcanzar simultáneamente crecimiento, inclusión, protección y preservación” para cada una de sus economías. Para poder aspirar al crecimiento necesitan un respaldo financiero, de ahí el surgimiento del Nuevo Banco de Desarrollo y el Fondo de Emergencia, un claro reto al Banco Mundial y al FMI.
¡Que se escuche la voz de los BRICS!
Desde el establecimiento del mecanismo del BRICS, sus miembros han logrado importantes avances en la cooperación en comercio, inversión, innovación tecnológica y finanzas. Su producto bruto interno (PBI) combinado representa una quinta parte del total mundial, y cada uno de sus integrantes se ha convertido en la economía emergente más poderosa de sus respectivas regiones.
Una bisagra histórica
Miguel Ángel Pichetto intervino personalmente ante Amado Boudou para que no presida la sesión del jueves pasado en la que tuvo media sanción el proyecto de ley que les otorga inmunidad a fondos que bancos centrales de otros países depositen en el Banco Central de la República Argentina. Ni la gestión del senador rionegrino que es jefe del bloque oficialista ni la aceptación resignada del vicepresidente fueron iniciativas propias, sino que obedecieron a una contundente instrucción emanada desde lo más alto del Poder Ejecutivo. El hecho de que, por una vez, Cristina haya dejado mal parado a su vice, se explica por una cuestión de Estado de máxima prioridad: las inversiones chinas.
El banco de los BRICS: pieza de una nueva arquitectura financiera
El 15 de julio del 2014 los cinco países del grupo BRICS anunciaron al final de la Sexta Cumbre realizada en Fortaleza, Brasil, la fundación de un banco de infraestructura de gran envergadura y un acuerdo contingente de reservas por 100,000 millones de dólares distribuido en cuentas de los cinco bancos centrales.
Banco y fondo Brics
La irrupción del grupo de países Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) como un bloque de poder internacional, con su banco de desarrollo y fondo común de reservas, es una derivación de la crisis de 2007 en Estados Unidos y Europa. También es resultado de las varias crisis de los ’90 en Latinoamérica y Asia, incluyendo la debacle argentina de 2001, que revelaron la inutilidad del FMI y el Banco Mundial para estabilizar economías. La construcción de una nueva forma de multilateralismo con el Brics tiene el objetivo de ampliar la participación de más actores en el tablero geopolítico mundial. Esa posibilidad estaba latente con el fuerte crecimiento de esos países y sus zonas de influencia, que la recesión y estancamiento de las potencias tradicionales instalaron con más fuerza. La resistencia a aceptar ese cambio en el ciclo de la economía global por parte de Estados Unidos y Europa quedó en evidencia en el congelamiento de la redistribución del poder en el FMI y el Banco Mundial. En su momento, cuando la crisis internacional colocó al borde del abismo a esas dos grandes economías, se anunciaron cambios en el orden político de esos organismos internacionales, pero que fueron frenados en el Congreso de Estados Unidos. La respuesta a esa inacción fue el fortalecimiento político del Brics que ahora se refleja en la creación de un banco de desarrollo propio anunciado en la cumbre de Fortaleza, Brasil.
El FMI no tiene el mecanismo de elección democrático de un país, un voto. El peso europeo en el Consejo de Administración, órgano de gobierno de la institución, le asegura una posición de privilegio para imponer un candidato. Estados Unidos posee poder de veto, con el acuerdo implícito con Europa para la distribución de cargos: el Banco Mundial para un estadounidense y el Fondo para un europeo. La última elección del titular del Banco Mundial pareció una jugada de distracción, al designar a Jim Yong Kim, nacido en Seúl, Corea del Sur, pero desde los cinco años viviendo en Estados Unidos, donde desarrolló toda su carrera profesional. Si poner a un hombre con ojos rasgados fue la estrategia de apertura hacia las potencias emergentes, fue un hecho pueril.
Estados Unidos concentra el 16,8 por ciento del capital del FMI, porcentaje que le otorga poder de veto porque, para tomar decisiones referidas a la forma de funcionamiento del organismo, se requiere más del 85 por ciento de los votos. Estas características describen una institución fuera de época, por su discurso y propuestas económicas, y también por la distribución del poder entre los países. Hubo reclamos de potencias emergentes para designar un representante propio en el máximo cargo del FMI o del BM. China, Brasil, India y Rusia han estado argumentando que las economías en desarrollo necesitan tener mayor representación en instituciones financieras internacionales, con presidentes y altos funcionarios nombrados mediante un sistema de selección transparente, basado en méritos personales. Sin respuesta satisfactoria, en un contexto de estancamiento de Estados Unidos y Europa, esos países con economías dinámicas decidieron ocupar un espacio propio que les era negado.
El banco de desarrollo Brics, con un capital de 50 mil millones de dólares, comenzará a funcionar en 2016, con sede en Shanghai y presidencia rotatoria cada cinco años entre los países miembros (característica que ya lo diferencia del FMI y del BM). Es una manifestación del nuevo ordenamiento económico mundial. Esta iniciativa ha provocado un cimbronazo en las instituciones tradicionales que surgieron del acuerdo Bretton Woods. Así lo explicó el Premio Nobel Joseph Stiglitz al señalar, en una entrevista en Democracy Now!, de Amy Goodman y Juan González, que los países Brics hoy son más ricos que los países avanzados cuando se fundaron el Banco Mundial y el FMI al finalizar la Segunda Guerra Mundial. “Estamos en un mundo diferente, pero las viejas instituciones no se han adaptado a él”, afirmó Stiglitz, para agregar que el banco de desarrollo Brics “refleja un cambio fundamental en el poder económico y político mundial”. Profesor de la Universidad de Columbia y ex economista jefe del Banco Mundial, Stiglitz señaló que estos países han demostrado que “pueden trabajar juntos de una manera más eficaz que los denominados países avanzados”.
Europa contó con un banco de desarrollo para recuperarse de la Segunda Guerra Mundial con la constitución del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), que luego degeneró en el conocido Banco Mundial. También es interesante la experiencia asiática con el Banco Asiático de Desarrollo. Es una institución financiera multilateral fundada en 1966 por 31 países, que ahora son 67, y cuenta con un capital de 164.700 millones de dólares. Fue creado para promover el progreso social y económico de la región. Si bien tiene participación de Estados Unidos y otras potencias económicas extrarregionales, esa entidad tiene lazos estrechos con los países asiáticos con el objetivo de impulsar su desarrollo. Seis países son los principales receptores de sus créditos: China, India, Pakistán, Indonesia y Vietnam, que recibieron el 80 por ciento de los préstamos soberanos (públicos), y tres países –India, China y Filipinas– concentraron el 90 por ciento de los créditos al sector privado.
Cuando se menciona el crecimiento de esa región como “milagro asiático”, se lo reduce a un fenómeno casual. Ese recorrido, además de cuestiones culturales, tiene su origen en haber estado alejado de las recetas de ajuste del FMI y BM, y en haber apuntalado un sistema de gobierno regional propio. Apostaron por instituciones como el Banco Asiático, y proyectos de integración como el Asean (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático). No ha sido casualidad que Asia acumule 50 años con índices de crecimiento elevados. Es la única zona que ha recortado sustancialmente la distancia con los países desarrollados. Primero fueron los tigres asiáticos (los NICs) que optaron por un régimen económico orientado hacia la exportación, sin considerar las recomendaciones del FMI y BM. Después fueron las reformas en China e India. Asia es hoy una región clave en la distribución del poder mundial.
En el actual escenario económico global con los Brics como un nuevo polo de atracción, América latina tiene la oportunidad de mejorar sus propias instituciones para diseñar una arquitectura financiera regional con el objetivo, precisamente, de protegerse del factor de inestabilidad global que significa el FMI y las políticas de ajuste que promueven Estados Unidos y Europa. Existen marcos de integración financiera regional que requieren su consolidación, con cooperación y confianza entre los países de la Unasur. Uno de ellos es el sistema multilateral de pagos basado en el uso de las monedas locales para transacciones comerciales intrarregionales. Otro es el fondo de reserva regional para actuar como amortiguador de eventuales impactos de perturbaciones externas. Ese fondo serviría, como el de los Brics por 100 mil millones de dólares, para estabilizar y desequilibrar transitorios de la balanza de pagos de los países miembros, otorgando créditos o garantizando préstamos a terceros; para mejorar las condiciones de inversión de las reservas internacionales efectuadas por los países miembros; y para contribuir a la armonización de las políticas cambiarias, monetarias y financieras. El Banco del Sur es otra de las instituciones necesarias para la consolidación regional. Esa entidad integrada por siete países de la Unasur (Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela) podría brindar condiciones más ventajosas, en plazos y tasas de interés, que las que ofrece el mercado financiero, para ser aplicados a proyectos de desarrollo, infraestructura e integración regional.
El banco de desarrollo y el fondo Brics abren la puerta para animar a los países latinoamericanos, pese a la resistencia brasileña, a construir una arquitectura financiera regional que permita ganar autonomía de las instituciones multilaterales tradicionales. El actual ciclo político en la región tiene el rasgo esencial de la profundización de la identidad integracionista; llegó el turno de traducirlo en avances en materia económica y financiera. El banco y el fondo Brics están marcado el sendero a transitar.
Geopolitica del Banco BRICS; estrategia y cooperación financiera
La «Declaración de Fortaleza» contiene grosso modo, las conclusiones y perspectivas de integración al término de la VI Cumbre del BRICS, realizada del 14 al 16 de julio en Brasil. A través un documento (1) de 72 puntos de carácter oficial, el grupo pentapartita integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica -que aglutina 40% de la población, 26% de la superficie terrestre, 27% de la producción y 21% del PIB mundial- reafirmó su compromiso con el derecho internacional, el multilateralismo político, el desarrollo económico, la equidad social, el crecimiento sostenible y la preservación del medio ambiente.